miércoles, 30 de noviembre de 2011

Indígenas y campesinos, ¿agendas incompatibles?

Las organizaciones originarias de tierras altas y bajas imaginan una Bolivia distinta a la que sueñan colonizadores o campesinos, y las agendas que plantean así lo demuestran. 

Con orígenes e historias inevitablemente comunes, indígenas y campesinos, dos pilares de la construcción del Estado Plurinacional y protagonistas de primera línea del proceso de cambio, están distanciados en sus visiones de país. 




(Abecor)

Aunque la ruptura no resultó de sus diferencias en torno al reciente  conflicto del TIPNIS, este episodio  la hizo visible. Los roces vienen de mucho antes y tienen que ver con visiones de país totalmente opuestas.
 
La Confederación de Indígenas del Oriente de Bolivia plantea la conservación de los territorios de origen y planes de manejo de recursos naturales, mientras que la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia y los colonizadores piden más recursos y distribución de hectáreas para la producción agrícola.

Pero ésta es sólo una de las diferencias -sin embargo tal vez una de las más cruciales- entre muchas que encontró Ideas tras revisar los  proyectos que ambas entidades promueven y ejecutan.
 
Ante este panorama, analistas señalan que el distanciamiento  puede ser un freno al proceso de cambio y coinciden en que el Gobierno -voluntaria e involuntariamente- está profundizando esta separación. 
 
Pero también advierten que aunque las perspectivas aparenten ser irreconciliables, sólo su rearticulación evitaría una ruptura definitiva y catastrófica para el proceso. Y apuntan al MAS-IPSP como el (por ahora) único y más capacitado mecanismo de reunificación.

De cara a la cumbre social convocada para diciembre por el presidente Evo Morales,  colonizadores, Bartolinas y campesinos planean relanzar el Pacto de Unidad,  mientras que los indígenas de tierras altas y bajas -automarginados del diálogo- ya perfilan una nueva plataforma de movimientos: el Pacto Indígena.

Los lazos y la historia común
La última vez que indígenas y campesinos marcharon juntos fue precisamente para la refundación del país. Partieron de Caracollo el 13 de octubre de 2008, encabezados por el colonizador (ahora senador) Fidel Surco. 
 
Aquella vez estuvieron, en una misma columna, la CIDOB y  el Conamaq junto a la CSUTCB, la Confederación de Mujeres Campesinas - Bartolina Sisa y las comunidades interculturales. Tres años después, una marcha de los dos primeros provocó la ira, el rechazo, la oposición e incluso el bloqueo físico (recordar Yucumo) de parte de las las  tres confederaciones.
 
El sociólogo Ricardo Calla parte de la marcha por el TIPNIS para analizar el distanciamiento. Las contradicciones se han vuelto profundas  a partir de entonces y puede empeorar en los siguientes meses debido a que los acuerdos dentro del Pacto de Unidad ya no se reproducen. Donde aparece CIDOB y Conamaq ya no están las Bartolinas y la CSUTCB y viceversa
 
El investigador  agregó que indígenas y campesinos, sin embargo, tienen rasgos antropológicos que los emparentan casi indisolublemente. No son dos mundos  distintos. En el sector cocalero, por ejemplo,  hay rasgos de comunidad. Tienen muchos elementos en común  porque finalmente el campesinado es indígena.

A su vez, el experto en derechos colectivos y autodenominado militante del proceso de cambio, Katu Arkonada, recordó que indígenas, originarios y campesinos forman parte del proyecto de construcción conjunta y colectiva del nuevo Estado.
 
En ese sentido,  señaló que se deben retomar las propuestas de la Constituyente y el Pacto de Unidad para articular “una conjunción del movimiento indígena y el  campesino para la construcción de un nuevo modelo de Estado y un nuevo modelo económico”.

Agenda y proyectos
En su edición anterior, Ideas conversó con sectores  obreros, indígenas de oriente y occidente, campesinos y Bartolinas para detectar cuáles serán las claves de la nueva agenda económica y política del país. 
 
Los movimientos sociales identificaron nueve ejes que serán planteados al presidente Evo Morales en diciembre y el ejercicio permitió constatar que existen diferencias en las prioridades.

El presidente de la CIDOB, Adolfo Chávez, explicó a Página Siete que tienen una serie de planes de producción y manejo de recursos naturales que no son compatibles con los proyectos de desarrollo agrario y políticas de tierras de la CSUTCB.
 
Nosotros no estamos en contra de los empresarios, pero queremos que se respeten nuestros recursos naturales. Claro que habrá  proyectos en los que  seremos proveedores de las materias primas. También tenemos planes de ingresar en la industrialización.

El dirigente adelantó que tienen planes para, entre 2012 y 2013, explotar minerales en la Chiquitania y almendra en el norte del país, a través de proyectos financiados con recursos del Impuesto Directo a los Hidrocarburos. Sin embargo, el manejo de recursos naturales y la titulación de TCO que proponen los indígenas no coinciden con las políticas agrarias que piden colonizadores y campesinos.
 
Gustavo Aliaga, presidente de la Confederación de Comunidades Interculturales de Bolivia, reconoció estas diferencias  y manifestó que plantearán al Presidente una distribución más equitativa de tierras e incentivos a la producción.
 
“Nuestro planteamiento es solucionar el problema entre organizaciones por la tenencia de tierras y una distribución más justa. Planteamos mayor capacidad de producción. Queremos desarrollo , semillas y la implementación del fondo crediticio comunitario  para reactivar la producción y la generación de microempresas”.
 
El colonizador anticipó que la única forma de solucionar el problema de tierras es una reunión entre las cinco organizaciones: las “trillizas”, CIDOB y el Conamaq. 
 
Colonizadores y campesinos, al igual que los originarios, administran proyectos con recursos del Fondo Indígena y del IDH. Sus prioridades son la titulación de  tierras para ampliar la frontera agrícola, facilidades de acceso a créditos y ampliación de sus proyectos de producción de arroz, café, cítricos y vegetales. 
 
De hecho, la siembra de café comenzó a desplazar a la coca en La Paz como la actividad más lucrativa de los interculturales.


Según Arkonada, el conflicto por el TIPNIS generó que los indígenas sean vistos como “portadores en sí mismos de una posición contraria a un modelo extractivista”.


Sin embargo,  apunta que el movimiento originario incluyó en su pliego  mecanismos propios del capitalismo verde: “la nueva expresión colonial reciclada del capitalismo”.


Mientras que el director de la regional oriente de la Fundación Tierra, Alcides Vadillo, manifestó que los colonizadores operan con lógicas de acumulación capitalista cuando buscan la expansión de sus propiedades rurales y el crecimiento de la producción agraria.


En todo caso, Arkonada plantea no concentrar esfuerzos en uniformar agendas y visiones y más bien apuntar a que  los movimientos desarrollen la capacidad de  aceptarse y respetarse diversos, plurales, y avanzar así  con un solo horizonte.


Identificados los protagonistas, la trama previa, las condiciones y coyuntura, resta conocer el desenlace, aún no escrito, aún no ideado, pero sujeto a la voluntad del mismo elenco: indígenas y campesinos.

1 comentario :

  1. Hay un elemento crucial en el análisis que, a mi jucio, falta: las pugnas de poder. Las organizaciones que componen (o componían) el "instrumento" tomaron el poder en el país hace casi seis años y ahora comienzan a disputarse espacios de poder en el Estado, ya no en la mera representación sindical.
    Disculpa que el comentario llegue tan tarde, como sabes, estuve como loco el último mes.
    Un abrazo!

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