miércoles, 21 de septiembre de 2011

Los colonizadores tienen el control

Ganando posiciones, como si de ir aumentando zonas de asentamientos se tratara, la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia (los colonizadores) se consolidó en los últimos años como el más poderoso de los movimientos sociales del país.

Dos analistas consideran que es el sector más influyente en el Ejecutivo y que marca el rumbo de las recientes decisiones gubernamentales en materia agraria, mientras que un senador oficialista lo reconoce como el movimiento social de mayor peso en el Pacto de Unidad. 

El valor geopolítico de los colonizadores -instalados en siete departamentos y con cerca de dos millones de afiliados- ha sido estratégico para el oficialismo en momentos difíciles y se vislumbra que puede ser decisivo en el horizonte inmediato y mediato de Evo Morales y del Movimiento Al Socialismo.

Cercado. En un asentamiento ilegal en las inmediaciones del parque Noel Kempff Mercado. (Foto: Fundación Tierra)

El peso político
En 2008, los colonizadores -liderados por el actual senador Fidel Surco- protagonizaron dos movilizaciones decisivas para que el proyecto oficialista se imponga sobre la alianza de lo que fue la “media luna”. El cerco a Santa Cruz y la marcha a La Paz por la Constitución contaron con la participación de todo el Pacto de Unidad; indígenas de tierras altas y bajas más las denominadas trillizas: la CSUTCB, la Confederación de Bartolinas y los colonizadores.

De lejos, estos últimos fueron los principales protagonistas por la ubicación estratégica de sus asentamientos y su decidido e incondicional apoyo al Ejecutivo. Gracias a esta “suma de méritos”, hoy emergen como los líderes en influencia y capacidad de movilización por encima de las demás organizaciones. 

Julio Salazar, senador por el MAS y dirigente de los cocaleros del Chapare -por lo tanto, miembro también de la CSCIB-, admitió que este sector creció debido a que se afiliaron todas las comunidades que esperan conseguir tierras. Es uno de los pilares, la organización con mayor fuerza dentro del Pacto de Unidad porque ha servido para avanzar en reivindicaciones fundamentales, añadió.

Cerca de dos millones de personas están afiliadas a la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia (CSCIB), a la que sólo le resta sentar presencia en Oruro y Potosí, departamentos de donde proviene un porcentaje importante de los colonos, desplazados por la migración interna.

Un total de 47 federaciones y asociaciones conforman la CSCIB, y están asentadas fundamentalmente en las llanuras de Santa Cruz y Beni, el trópico de Cochabamba, las provincias de Pando y -en menor medida- en el norte de La Paz.

También existen asentamientos ilegales en parques nacionales como el Madidi, en el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) y en tierras de pueblos originarios como los lecos, mosetenes o chimanes.

Los asentamientos no han cesado y, como último fenómeno, se han creado colonias de emigrantes repatriados que no tuvieron suerte en Chile y Argentina. Todas estas colonizaciones, incluyendo a las que se hicieron dentro de las reservas forestales y TCO, son ilegales.

El director de la Fundación Tierra en Santa Cruz, Alcides Vadillo, explicó que el crecimiento de los colonizadores se debe a los problemas estructurales del país. 

La falta estructural de empleo ayuda a la proliferación de mercados en las calles, comerciantes informales en las ciudades y asentamientos ilegales en el campo”.

Unos 200 mil jóvenes se incorporan al año al mercado laboral y, se sabe, no sobran las oportunidades. Comerciantes o agricultores, son los dos caminos más frecuentes.

Sin embargo, el peso de los “interculturales” no se debe sólo a su crecimiento cuantitativo, sino al valor geopolítico de las colonias.

Importancia estratégica
Desde los días en que Evo Morales era líder sindical, los chapareños (que en su mayoría son colonos) aprovecharon su ubicación estratégica para lograr sus demandas a partir de medidas de presión como los bloqueos.

Es así que no pasa desapercibido el hecho de que la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos -en actual debate- y una eventual colonización del Isiboro Sécure le otorgaría al masismo una nueva herramienta para presionar a sus adversarios políticos: tendría una nueva carretera para bloquear, entre otros beneficios. Además, el número de colonos crecería aún más con el ingreso abierto de familias al TIPNIS.

No son pocos los que, desde las cercanías al masismo, creen que Evo ve en este último factor una razón importante para empecinarse en la contrucción de la vía por la mitad del parque Isiboro Sécure.

de Abecor

Al respecto, el ex viceministro de Tierras Alejandro Almaraz observó que el uso político que hace y pueda hacer el oficialismo del movimiento colonizador, recuerda a las milicias campesinas de los años de decadencia del MNR.

Se asemeja al pacto militar campesino del ocaso de la Revolución del 52, cuando se sostenía un proyecto político con la prebenda, la coacción y la intimidación.

Almaraz indicó que la organización de colonizadores es importante y “de peso en el Gobierno” por su presencia en diferentes niveles; empezando por el presidente Evo Morales, quien preside a las Seis Federaciones de Productores de la Hoja de Coca del Trópico de Cochabamba, adonde llegó en los años 80 como un colonizador más. Actualmente, la mayoría de los cocaleros del Chapare está afiliada a la CSCIB.

El senador Salazar coincide con los analistas en la importancia del sector, sin embargo niega que éste atente contra el resto de las organizaciones del Pacto de Unidad.

Todo pasa por la tierra
Con respecto a la tierra, el estatuto orgánico de la CSCIB señala que uno de su objetivos es “cooperar en los trámites, en la formación de expedientes hasta la titulación, su legalización definitiva y consolidación como asentamiento con derecho de propiedad”.

Vadillo explicó a Ideas que buena parte de los conflictos de tierras en el país se explican a partir de la ampliación de los asentamientos de colonos. Según el analista, varios de los puntos del pliego de la marcha en defensa del TIPNIS están relacionados con esta problemática.

La tierra ha sido una de las principales promesas de campaña de Morales y la gente reclama esto. El discurso del Gobierno ha cambiado y ahora pareciera que promueve la titulación individual en función de la pequeña propiedad y las parcelas, afirmó. 

Y agregó: el poder de los colonizadores se refleja en las medidas del Ejecuivo y en el paulatino alejamiento de la revolución agraria y el impulso de la revolución productiva.

Los colonizadores, de acuerdo con el experto, operan como un gremio afín al proyecto político masista. “Yo no sé si hay acuerdos explícitos, pero sí son visibles pactos implícitos (entre el Ejecutivo y los interculturales) y uno de ellos es el incremento en la producción capitalista de pequeña propiedad que relega el discurso de lo comunitario, andino, amazónico”.

Vadillo no duda en señalar que los colonizadores funcionan con una mentalidad capitalista y lógicas productivas asociadas con la propiedad individual de la tierra.

De hecho, el secretario general de los colonizadores de Bolivia, Antonio Cárdenas, no dudó un segundo en asegurar que el presidente Evo Morales les prometió dotarlos de parcelas en el parque Isiboro Sécure durante la campaña electoral de 2009.

Es indudable que los colonizadores, aglutinados en una confederación que acoge a la mayoría de las Seis Federaciones de Productores de la Hoja de Coca del Trópico de Cochabamba, son el sector que más fuerte reclama la construcción de la carretera que atraviesa el TIPNIS. Son los principales interesados.

Las demandas por tierras de parte de los colonizadores no han cesado y son un sector que observa que los indígenas ya han recibido demasiadas dotaciones. De hecho, la CSUTCB, otrora vanguardia de los movimientos, ahora sigue los lineamientos de este sector.


Publicado en el suplemento IDEAS de Página Siete el  4 de septiembre de 2011.

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