martes, 2 de agosto de 2011

"Sin militancia no hay futuro"

Una de las fundadoras del Frente Farabundo Martí por la Liberación Nacional llegó al país para el seminario "Rostros de la democracia", organizado por el PNUD, el Órgano Electoral y la FBDM. Antes guerrillera, ahora senadora, concedió una entrevista que se publicó en IDEAS de Página Siete el 31 de julio de 2011.

Una guitarra y un fusil, trapo rojinegro y una boina

La salvadoreña Norma Guevara fundó el Frente Farabundo Martí por la Liberación Nacional en 1980 y durante toda esa década combatió en las filas insurrectas. Ahora es senadora y el movimiento guerrillero en el que se formó está en el Gobierno. 30 años han pasado desde aquel alzamiento armado. 

En una conversación con Ideas, la parlamentaria contó cómo su movimiento sobrevivió a la intervención norteamericana, a un Ejército sin ningún límite moral o humano, a una dictadura feroz, a la larga noche neoliberal y al tiempo. El FMLN nunca descuidó la formación de su militancia, concluye Guevara.

¿Cómo hico el Frente para transitar de un ejército guerrillero a un partido de Gobierno?
Nosotros estamos en una función de Gobierno, pero no nos definimos como un partido tradicional. En nuestras filas todos tienen la convicción de que estamos caminando en un rumbo de justicia social y de profundización de la democracia, sin importar si obtenemos alguna clase de beneficio como sector. No nos asemejamos a los partidos en los cuáles los miembros u organizaciones trabajan sólo si obtienen beneficios. 

Algunos de estos elementos se asemejan a la autodefinición del partido de Gobierno en Bolivia…
La semenjanza puede estar en los fines más que en los mecanismos para la construcción. Nosotros reunimos un componente de movimientos sociales que ven en nuestro partido a su representante en la esfera política, pero también venimos de una experiencia de una organización guerrillera que tiene un régimen organizativo y moral bastante forjado.
En eso hay una diferencia. Quienes venimos de la época del conflicto bélico asumimos la importancia del sistema organizativo interno del partido, con bases sólidas y necesidad de formación política.
Veo que el MAS es, todavía, ante todo una mezcla de organizaciones, no de personas. Al FMLN se ingresa de forma voluntaria, personal. Eso dice en nuestro estatuto. Nosotros no reunimos organizaciones y entiendo que el MAS sí asume a organizaciones como parte orgánica de su partido. Yo creo que eso les otorga riqueza, pero también tiene que producir dificultades para la toma de decisiones y contradicciones internas muy fuertes.

¿Cuál es la importancia de la militancia en una organización?
Nuestra militancia la definimos como aquellas personas que conocen muy bien la organización y las funciones que tienen. Tienen una identificación ideológica y política y actúan sistemáticamente en cualquier actividad que el partido organiza y planifica.
Con las organizaciones sociales tenemos entendimientos puntuales y se hacen pactos, fundamentalmente en tiempo electoral. Pero eso no significa que ingresan al FMLN. Si lo hacen significaría que deben asumir las mismas responsabilidades y deberes que establece nuestro estatuto.

Aquí, pareciera, existe una deficiencia en la construcción de una militancia con formación política sólida…
La militancia es esencial. Las tareas que la sociedad nos impone requieren el desarrollo de capacidades. Se necesita una perspectiva nacional y programática en los cuadros para que exista coherencia en el proyecto del cual somos parte. En el Frente tenemos una Escuela Nacional de Cuadros, una de juventudes y una política de militancia. Eso no se descuida. El desafío que tenemos requiere una militancia formada, personas no sólo con capacidad técnica sino con visión política que aseguren una gestión pública acorde a los valores de nuestro partido.

¿Cómo sobrevivieron tanto tiempo?
Creo que la formación fue importante, la reflexión colectiva permanente nos permitió vivir. El Frente tiene 30 años, sin militancia no hay futuro. Con orgullo podemos decir que nuestros militantes que ocupan funciones en el Gobierno lo están haciendo muy bien, mantienen una línea de conducta para la cual se prepararon desde el primer día que ingresaron al Frente, esa línea se llama ética. Es muy caro para un proyecto político perder esa línea de conducta. 

Norma Fidelia Guevara de Ramirios

Los días de la ofensiva final…

Norma Fidelia Guevara de Ramirios lleva el nombre del líder de la revolución cubana y el apellido de su máxima figura, y no es casualidad. En los primeros días de la década del ochenta formó parte de aquel grupo de revolucionarios que lanzó la “ofensiva final” bajo la bandera rojinegra del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional.
“Estábamos en medio de un conflicto militar. Estamos hablando de un Ejército institucional y uno guerrillero enfrentados vioilentamente”, rememora quien ahora es senadora por el mismo Frente.
La guerra en El Salvador se prolongó toda esa década y 75.000 personas fallecieron. “Teníamos la intervención norteamericana, que era muy distinta en esos tiempos. No saben lo que era enfrentarse a los Estados Unidos en los ochentas”, argumenta la ex guerrillera.

La potencia alentó, financió y asesoró militarmente a la dictadura para impedir que el Frente logre el objetivo que se había alcanzado en Cuba y Nicaragua. El FMLN fue la guerrilla latinoamericana que más cerca estuvo de tomar el cielo por asalto. No pudo.
“Es una victoria no haber permitido que el enemigo nos transforme la ilusión”, resalta. “Los que estamos antes de que el Frente fuera Frente y sobrevivimos tenemos la enorme responsabilidad de asegurar que siga el hilo conductor de toda esta historia”, advierte.
Hoy, Guevara es senadora y divide el tiempo entre la Comisión de Reformas Constitucionales que preside en el Congreso de El Salvador y visitas internacionales (estuvo en La Paz para el seminario Rostros de la Democracia, organizado por el PNUD, la FBDM y el OEP).
Recuerda con orgullo los días en los que dormía con su fusil FAL, pero reconoce que fue fundamental haber protagonizado la negociación por la paz en su país y el desarme final. Hace más de dos décadas que no dispara y ya no tiene armas. Confiesa que ya no sabría cómo manejar una.
Cierra la conversación con Ideas mirando atrás, recuerda a los compañeros que quedaron en el camino desde aquel 10 de octubre de 1980 en el que fundaron al Frente. “Nunca me desprenderé de ellos, nuestras obras serán el testimonio de su vida”.

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