martes, 12 de julio de 2011

Messi le debe un favor a Raldes

La escena dura menos de 60 segundos y concluye con los dos jugadores tapándose la boca para que las cámaras no registren todo lo que se (mal) dicen. El episodio tiene menos de un minuto y, sin embargo, buena parte de lo que pasó en los otros 89 se puede explicar a través de él. La intensidad de lo que sucedió en el minuto 34 del partido alcanza, incluso, para hacer la temeraria afirmación de que el mejor jugador del mundo le debe un favor al capitán de Bolivia.

La portada de Olé del día siguiente, epic
Dentro de muchos años la historia no recordará que, a los 35 minutos del encuentro que abrió la copa América de Argentina 2011, Lionel Messi recibió su primera ovación verdadera como jugador de selección. Tampoco quedará registrado que el estruendoso “olé, olé, olé, Messi, Messi” que bajó del estadio Único de La Plata no fue por un golazo o una gambeta, sino por un choque. Los historiadores no tienen sensibilidad para estas cosas.

Ronald Raldes hizo una cortina para que Carlos Arias retenga el balón sin preocuparse por la presión de la figura del Barcelona y se precipitó el momento histórico. Primero un empujón, después un cruce con los brazos, se miran a los ojos, vuelven a los brazos otra vez con más vehemencia y quedan frente a frente. Messi no arruga pese a que el 16 de los verdes es más alto y a Raldes no le importa nada que el cruce sea contra el tipo que ganó todo en Europa.

El respaldo argentino fue instantáneo. Era un solo vozarrón de respaldo al 10, como los que recibía Batistuta por sus goles, Goycochea por los penales que atajaba o Maradona, por ser muy bueno con su equipo, pero el mejor de todos con su selección. A Messi lo alentaron por no achicarse contra un boliviano que juega en Colón de Santa Fé y antes jugó en Rosario Central, clásico rival del Newells del que Messi dice ser hincha.

Esos segundos enfrentado a nuestro capitán son lo más alto que hizo con la albiceleste para su público. La prensa argentina coincidió en que nunca antes fue ovacionado así y basta volver al video para confirmarlo. Fútbol y esquizofrenia, premiaron un acto de hombría y no su talento. Desahogo de la irresoluta desconfianza argentina de la querencia patria del chico que dejó su tierra a los 13 años, aprendió todo en catalán y jamás canta el himno de su país.

Las cámaras no logran develar el misterio, pero seguramente quiso despreciar al boliviano. Al igual que lo hizo el día siguiente cuando, en un acto de arrogancia de mal perdedor, calificó al tanto de Edivaldo como un “gol de mierda”. Hace dos años, caliente por el 6 a 1 en el Siles, emuló a Passarella y dijo que es inhumano jugar en La Paz.

La Pulga le debe una a Ronald Raldes, gracias a él fue más argentino que nunca. Si no gana la copa América probablemente será la última vez que reciba una ovación así en todo el campeonato. El nuestro también mereció celebración y la recibió de los bolivianos que fueron a La Plata, en una actitud de abierto desafío a los pronósticos (climatológicos y fundamentalmente deportivos). Detrás de las pantallas, en suelo nacional, también fue premiado y querido. Por esos 55 segundos y por todos los demás. Ese episodio sintetiza lo que pasó en todo el partido, cuando las dos figuras se miraron a los ojos.

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Publicado en el suplemento Campeones de Página Siete el 5 de julio de 2011.

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