lunes, 9 de mayo de 2011

Sabato y el fobal

Publicado el domingo 8 de mayo en IDEAS de Página Siete


En la tribuna. (Foto Olé)

Sabato, al fútbol le decía fobal; al descanso entre los dos tiempos jastain (halftime); al primer trabajador le cambiaba el nombre, para él era Verón, no Perón y a su uniforme le llamaba, con una mezcla de cariño y solemnidad, Estudiantes de La Plata.

El escritor, físico y pintor también supo ser futbolista. No era un talentoso como con la pluma ni tampoco colocaba balones con cálculo de precisión, no le pintaba la cara al rival con un firulete de genio, en fin. Más bien era jugador dientesapretados de correr toda la cancha, no dar un balón por perdido y matarse en cada jugada. Así le gustaban los jugadores a Bilardo.

Cronos permitió que Ernesto y su equipo cohabiten en el tiempo sus momentos fundamentales. El Estudiantes campeón mundial con Zubeldía como entrenador (que no DT), Bilardo, Madero y Verón (padre) en la cancha agarró a Sabato después de haber presentado Sobre héroes y tumbas.

Esa década brillante del sesenta fue distinta a la cincuentera. El escritor estaba peleado con el peronismo saliente y ya comenzaba a denunciar al gorilismo entrante. Mientras tanto su equipo estaba intervenido, roto, descendido y sin un peso.

Ya con Bilardo de DT (que no entrenador), Estudiantes fue bicampeón brillante entre 1982 y 1983.  Fue en el tiempo en el que Sabato producía Nunca Más en un año y ganaba el premio Miguel de Cervantes en el otro. Doblete para ambos.

En sus últimos años de vida iba a la cancha, poco pero iba. Le toco cerrar la vida con el periodo más brillante de su Estudiantes desde esos magistrales 60´s de Zubeldía y Sobre héroes y tumbas. En su última visita lo homenajearon desde la tribuna. ¿Con la 10? “Ernesto”, respondieron todos.

El diez...

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