lunes, 28 de marzo de 2011

La quinta etapa del proceso de cambio: los horizontes de construcción de un Estado plurinacional

Publicado en el suplemento IDEAS de Página Siete el 27 de marzo de 2011.

7 de febrero de 2009. La Constitución Política del Estado se promulgaba en El Alto y para Bolivia arrancaba una nueva historia. La Carta Magna definía, en sus primeras líneas, que pasábamos a constituir un Estado Plurinacional, intercultural y con autonomías. Aquellos 411 artículos definieron el horizonte, pero la ruta y las paradas quedaron como una definición pendiente.


¿Qué hacer? La centenaria pregunta que aparece después de haber alcanzado los primordiales objetivos. A Lenin no le alcanzaron los años y se quedó, al igual que acá, en eso, en lineamientos y un horizonte de proyecto comunista. Después de nacionalizar los hidrocarburos, convocar a la Asamblea Constituyente, promulgar el nuevo texto constitucional y, consecuentemente, refundar el país, se abre un espacio amplio de visiones sobre el rediseño del Estado.

Derrotado el enemigo externo, las contradicciones se darán internamente. Habrá tensiones entre campo y ciudad, tensión entre hermanos de tierras bajas y altas, entre mineros y profesores, diagnóstico Álvaro García Linera el 20 de febrero en un Congreso del Magisterio Urbano y Rural en Cochabamba.

La lectura es compartida por otras autoridades del Gobierno, ideólogos del proceso de cambio y, también, por analistas que no forman parte de la estructura oficialista ni son adherentes del proceso de cambio. Un bloque histórico ha logrado imponerse y tiene la posibilidad/tarea de reconstruir el país. Aquí es donde se complica el panorama. Aún cuando todos puedan estar de acuerdo en el horizonte, hay muchas diferencias entre unos y otros en lo que consideran como el 'qué hacer.

Fue publicado por primera vez en 1902, la Revolución de Octubre triunfó en 1917 y Lenin falleció en 1924.
Volvemos a García Linera. En aquel mismo acto, explicó que el proceso que impulsa el Ejecutivo pasó por cuatro etapas: preelectoral, Asamblea Constituyente, poder político y recuperación de recursos naturales. La quinta viene a ser la “consolidación del poder económico del Estado y de las organizaciones sociales”.

El Movimiento Al Socialismo ganó dos elecciones nacionales. En 2005 logró que Evo Morales llegue a Palacio de Gobierno pero sin el control del Legislativo. En 2009 aseguró el doblete del dirigente cocalero y añadió el control de la Asamblea Plurinacional. En ese camino se promulgó una nueva Constitución y se nacionalizaron los hidrocarburos. Las etapas de las que habló el Vice.

Esta quinta etapa es la que se plantea como la más dificultosa porque, es cierto, ahora es tiempo de disidencias internas y lecturas antagónicas dentro de un mismo proceso político.

¿Construir un Estado más Plurinacional, más autonómico, más comunitario, más intercultural o de economía más plural? En la anterior revolución boliviana también sucedió una polarización de horizontes. Esa época, lo distingue bien Luis Antezana, estaban lo nacionalista y lo revolucionario como los extremos para todos los proyectos políticos post Revolución Nacional. 

En su visita a Bolivia, la anterior semana, un comunista convencido como Slavoj Žižek afirmó que el momento más importante de un proceso político no es la guerra en sí misma sino la mañana siguiente de aquella victoria. El tiempo de construir, el qué hacer.

Éste es un momento singular. Tenso porque han aflorado posiciones encontradas entre sectores populares. Entre el Gobierno, sus decisiones y un sector de la población que se ha sentido afectado por una medida como el alza del precio de los carburantes. (…)Ahora la discusión es sobre cómo se administra el proyecto de economía, de sociedad y de Estado. Son tensiones dentro de la gestión de un único proyecto de sociedad. Son tensiones al interior de la familia, aseguró García Linera en una conversación con Los Tiempos.

Sin embargo, y aunque el Vicepresidente remate el diagnóstico hablando de “familia”, estas tensiones ya han irritado bastante en el interior del Ejecutivo. Sino pregúntenle a Sacha Llorenti y su familiar relación con los dirigentes de Caranavi después del operativo para desbloquear la carretera en mayo del año pasado. O cómo se lleva Carlos Romero con un bloque mayoritario de la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente de Bolivia. El proyecto proceso de cambio puede haberse consolidado pero las internas (algunas entre ministros) no pueden ser consideradas como peleas de primos lejanos.

El propio García Linera se distanció con el núcleo de teóricos de La Comuna, desde donde se proyectaron varias de las ideas que hoy se vienen materializando. Un debate que partió en divergencia en visiones, saltó al terreno político/administrativo y derivó en una serie de alusiones personales de ida y vuelta que no merecen mencionarse en este texto. El trasfondo si lo merece: las diferencias sobre la construcción definitiva del Estado Plurinacional, de nuevo el qué hacer.

El ex ministro de Gobierno, Alfredo Rada, desde la Escuela de Formación Política que conduce, ha planteado la necesidad de generar los nuevos diez mandamientos para continuar con el proceso de cambio. En 2005, durante la campaña electoral, 10 mandatos eran la estructura de la campaña del Movimiento Al Socialismo, allí estaba la Constituyente, la nacionalización, la refundación, etc. Ahora Rada busca renovar este decálogo a través de las organizaciones sociales.

El propio presidente Evo Morales y todo el aparato comunicacional del Gobierno iniciaron la campaña mandar obedeciendo al pueblo desde el 1 de enero de 2011.  Nunca más se tomará una decisión sin consultar a las bases, se pregona.

Sin embargo estas iniciativas parecen no ser suficientes. Uno de los motivos por los que Álvaro García Linera se alejó de La Comuna fue por las críticas vertidas desde allí por la poca voluntad de cumplir con el mandato constitucional de materializar la toma colectiva de las decisiones políticas. Otro fue porque la norma llamada a consolidar la plurinacionalidad y descolonización del Estado, la Ley de Gestión Pública, lleva más de un año en la congeladora.

Y  no sólo fueron los teóricos que trabajaban con el Vicepresidente los que hablaron de esta realidad, los mandos medios de movimientos sociales también acusaron que las medidas más importantes son definidas de manera arbitraria por cerrados entornos gubernamentales a pesar de contar con el aval de los sectores sociales y sus máximos referentes.

La quinta etapa es, aunque lo niegue el Vice, la más difícil. Será la que determine cómo Evo Morales y los suyos pasarán a la historia y también será en la que nazcan las fuerzas políticas que competirán y relevarán al Movimiento Al Socialismo. Todo pasa y todo queda, como bien dijo Antonio Machado.

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