martes, 18 de enero de 2011

Evo y las mujeres, discurso y hechos

La reciente declaración de Evo Morales en la que afirma que “las mujeres le deben mucho” no sólo provocó voces de condena y disonancia, planteó también la posibilidad de redebatir el rol que juegan/jugaron las mujeres en un Gobierno que está a días de cumplir su quinto año. La oportunidad se magnifica cuando estamos a siete días de que se anuncie el nuevo Gabinete en el que, se comenta con fuerza, se relevarán a varias de las féminas que fueron titulares de despacho durante el año pasado.


Contextualización obligada. El Presidente hizo esa afirmación en tono de broma el día en el que se inauguraba el año electoral en referencia a que, gracias a una atribución constitucional, había nombrado para cada Tribunal Departamental Electoral a una vocal mujer.

Trasfondo necesario. El oficialismo, a pesar de tener dos tercios de la Asamblea Legislativa Plurinacional y controlar ocho de nueve asambleas departamentales, tuvo un considerable retraso en la designación del resto de los vocales para las regiones. Las designaciones de Morales allanaron este camino pues la Asamblea ya no tuvo que preocuparse por la cuota femenina establecida en la Carta Magna y sólo debió pensar en definir los nombres que faltan.

Memoria urgente. No es la primera vez que el Mandatario hace chistes que pueden ser considerados como machistas, de hecho ha sido uno de los elementos recurrentes en su carrera política. El abuso de este recurso en sus discursos ya le costó a Morales una crítica fuerte en la campaña presidencial de 2009. El Presidente llegó a pedir disculpas públicamente cuando faltaban pocas semanas de esa elección (ganó con el 64%) y evitó volver a hacer esas bromas por un tiempo.

Tres elementos se desprenden de los párrafos anteriores. Primero que sí existe voluntad para cumplir las disposiciones constitucionales sobre equidad de género. Segundo, las bromas y comentarios sobre mujeres ya le trajeron dolores de cabeza al Jefe de Estado. Y finalmente que, más allá de una visible reivindicación e inclusión de varios sectores del país, también existe una instrumentalización del discurso de la equidad para obtener otros fines políticos.


Hace 51 semanas que tenemos un gabinete con paridad de género, 10 mujeres y 10 hombres componen el Consejo de Ministros. La imagen proyectada por el Presidente desde aquel 23 de enero de 2010 no corresponde con la radiografía de las instituciones estatales. Antes de eso, la mayoría de los colaboradores más cercanos del Presidente siempre fueron hombres, relación que se mantiene de forma abrumadora en viceministerios y direcciones.

Esta relación, difícil de revertir debido a siglos de política patriarcal, es combatida por ahora sin éxito desde algunos sectores del aparato gubernamental. Al menos tres anteproyectos de Ley se han redactado desde el Viceministerio de Igualdad de Oportunidades para garantizar la equidad en cargos públicos y que hombres y mujeres tengan las mismas chances para acceder al Estado.

Además, desde el Viceministerio de Descolonización y con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas, se presentó el Anteproyecto de Ley de Equivalencia Constitucional para despatriarcalizar Bolivia y asegurar que el 50 por ciento de los servidores públicos sean mujeres y el otro 50 por ciento sean hombres.

Otras propuestas normativas no se preocupan tanto por los porcentajes y apuestan por consolidar el desmantelamiento del Estado-Nación para consolidar el Estado Plurinacional descolonizado y despatriarcalizado. Sin embargo, al igual que los anteproyectos anteriores, éstas no forman parte de la agenda Legislativa y en 2011 tendrán que abrirse espacio entre las urgencias oficialistas.

Los que vivimos en el periodismo conocemos que existen muchas mujeres que juegan papeles vitales en las estructuras del Estado. Roles casi imprescindibles desde el anonimato que no son reconocidos y que, en muchos casos, incluso son desconocidos por la cúpula gubernamental o ministerial.

Muchos de los ministros que pasaron por este Gobierno llegaron a confiar asuntos de seguridad nacional en sus asesoras, por lealtad, discreción y capacidad. Las warmis valientes del proceso de cambio no son las Suxo o las Yugar, no salen en la televisión ni conceden entrevistas, están en todas partes pero casi no se las ve.

En los movimientos sociales sucede algo similar y existe un ejemplo que da elocuencia de ello. En octubre de 2008, en la Gran Marcha por la nueva Constitución, mientras Fidel Surco (Colonizadores) e Isaac Ávalos (CSUTCB) encabezaban la columna gigante y conversaban con la prensa extranjera, Leonilda Zurita (Bartolinas) repartía constituciones en las flotas que pasaban por la carretera y organizaba la distribución de agua y atención médica para los marchistas.

Con un panorama tan complejo suena difícil poder afirmar que las mujeres le deban al Presidente su inclusión en el Estado, dado que es un proceso que apenas da sus primeros pasos en medio de un campo político que aún no da muestras de querer recrearse despatriarcalizado.

2 comentarios :

  1. Diste con la clave 'querer recrearse despatriarcalizado' y eso antes de ser proceso precisa dejar la foto para tener muchas Leonildas y Leonildos. Gracias por recordárnoslo ;-)

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  2. de qué fecha es ese discurso en el q menciona eso?

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