sábado, 22 de enero de 2011

Evo Morales derrotó a todos menos a sus bases (crónica de cinco años de Gobierno)

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Nota central del suplemento Evo, año cinco, publicada en Página Siete el 22 de enero de 2011, el quinto aniversario del Gobierno de Evo Morales.



Faltaban menos de 90 minutos para saltar de 2010 a 2011 y Evo Morales seguía en Palacio de Gobierno, a poco de dar un mensaje a todo el país. Era el fin del gasolinazo.

Fue la primera vez que el Presidente retrocedió de forma tan radical. El 26 de diciembre del año pasado, el Gobierno subió el precio de los combustibles hasta en un 83 por ciento y cinco días después suprimió la medida.

La oleada de sectores sociales que manifestaron su disconformidad, las gestiones de intelectuales y otros actores cercanos al oficialismo y el rechazo de algunos ministros a la medida, fecundada en el gabinete económico, derrotaron al Decreto Supremo 748. Las bases del MAS y algunos de los protagonistas del régimen actual convencieron a Morales de claudicar.

Lo que no pudo hacer la oposición en cinco años de administración masista, que se cumplen hoy, sí se logró desde las entrañas mismas del proceso de cambio.

En todo este tiempo, el Presidente y su equipo anularon a todos los que se pusieron al frente. Morales jubiló a una generación de políticos, cambió la lógica de partidos y reconfiguró la forma de hacer política en Bolivia.

Cochabamba
“No permitamos que un puñado de gente resentida, malintencionada, mediocre , sin oficio y políticamente adiestrada por el MAS, cumpla sus planes nefastos de quitarnos a nuestro Prefecto y después nos quieran imponer a un ganapán masista. Defendámonos, defendamos a nuestro Prefecto. Ven con una polera color blanca o roja, trae una caja de petardos y algo para defenderte”, se leía en la convocatoria con la que jóvenes cochabambinos provocaron el enfrentamiento con cocaleros a principios de 2007.

Ese 11 de enero murieron dos personas, uno de cada lado. Cocaleros y regantes pedían la renuncia del Prefecto y grupos que respaldaban a Manfred Reyes Villa salieron a su encuentro.



Sucre
“Muera el centralismo”. La alcaldesa capitalina, Aideé Nava, mandó colgar un cartel con esa leyenda en el frontis de su despacho, el 6 de agosto de 2007, y provocó la ira del presidente Morales, quien era parte del desfile por el aniversario patrio y pasaba por ahí.

Era tiempo de la Asamblea Constituyente y Sucre clamaba por el retorno de los tres poderes. Fidel Herrera, John Cava, Jaime Barrón y la misma Nava comandaban a toda la institucionalidad capitalina que decidió bloquear el cónclave si no se consideraba la devolución de los poderes, 108 años después.



Santa Cruz
“Si la querés, DEFENDELA”, se podía leer en una bandera cruceña gigante frente a la plaza 24 de septiembre. Al frente, las paredes estaban empapeladas con carteles en los que se podían leer las listas de “los enemigos de Santa Cruz”; cruceños acusados de apoyar a Evo Morales.


Era 2007 y se acercaba, precisamente, el 24 de septiembre en la capital oriental. El regionalismo estaba en su punto máximo y mensajes como el que aparecía en la bandera colgada en el frontis del Club Social aparecían en casi toda la ciudad.

Frente al aeropuerto de Viru Viru se leía “Nadie nos dirá como educar a nuestros hijos”; era una respuesta a los planteamientos en educación que hacía el Movimiento Al Socialismo en la Asamblea Constituyente.

Eran tiempos de Rubén Costas como prefecto, Branco Marinkovic, presidente del Comité Cívico pro Santa Cruz, y David Sejas, líder de la numerosa y violenta Unión Juvenil Cruceñista. La autonomía era la bandera de la oposición regional a Morales.


Porvenir y Cobija
Una bandera masista, retaceada y sucia, colgaba del balcón de lo que fue una próspera tienda de electrodomésticos. Activistas cívicos la dejaron ahí después de saquear y quemar todo. Era la tienda de la tía de Evo Morales, justo en frente a la plaza Germán Busch, en Cobija, Pando.

El calor y la violencia dieron una tregua el 14 de septiembre de 2008. Cobija respiraba, finalmente, algo de tranquilidad, aunque mucha gente mantenía las puertas cerradas por temor a nuevos enfrentamientos.

El estado de sitio era rígido. A partir de las 21:00 nadie podía caminar en la calle y, desde el interior de las casas, se escuchaban los disparos al aire que hacían los militares mientras patrullaban en camionetas.

Tres días antes fallecieron 13 personas en los enfrentamientos en Porvenir, un municipio que queda a menos de 100 kilómetros de Cobija. Campesinos pandinos y riberalteños se enfrentaron con activistas cívicos y funcionarios de la Prefectura de Pando, en ese entonces liderada por Leopoldo Fernández.

La jornada trágica cambió el rumbo de la batalla política y el oficialismo pudo neutralizar a una oposición regional que, en su arremetida final, decidió alentar la multiplicación de la violencia. Se cerraba 2008 y concluía la guerra, ese fue el año decisivo.


 

El Chapare
2010, fin de año, arden troncos en la carretera. Como en los mejores tiempos de Evo, productores de coca cerraron los caminos a la altura de Ivirgarzama contra la subida de la gasolina.

Mucho había pasado desde los sucesos en Porvenir hasta la promulgación del Decreto 748. El Gobierno logró su objetivo de refundar el país a través de una nueva Constitución y Evo Morales logró ser reelecto, ahora con el control total de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

Todos los protagonistas de las historias contadas más arriba, y muchas otras figuras de la oposición de aquel tiempo, perdieron su capacidad de movilización, varios están presos o con juicios y muchos abandonaron el país.

No sólo pasaba en el trópico cochabambino; en La Paz, El Alto, Huanuni y Oruro se vivían movilizaciones contra el gasolinazo y contra un Gobierno que parecía cambiar de rumbo.

El Ejecutivo ya había tenido problemas durante 2010 por movilizaciones de organizaciones sociales que se vieron empoderadas precisamente por el proceso de cambio. Potosí, Caranavi, La Asunta o la marcha de los indígenas del oriente que partió de Trinidad fueron señales urgentes y francas.

En abril, en las elecciones regionales, el oficialismo perdió un municipio del trópico cochabambino (algo impensable meses atrás), perdió en Achacachi, en municipios indígenas de Oruro y Potosí y también en algunas comunas cocaleras de los Yungas. El MAS perdió contra masistas, dirigentes que no pudieron ser candidatos oficiales y organizaron sus propios partidos.

El último día de 2010, Morales viajó a Lauca Ñ y, frente a las poderosas Seis Federaciones de Productores de Hoja de Coca, trató de convencer a sus bases de que el gasolinazo era necesario.

Otros sectores sociales ya habían dado su veredicto, los sindicatos no respaldarían la medida. El Gobierno que logró anular a todos sus rivales se vio obligado a retroceder por la multitud que lo llevó al poder. Las oposición real a Evo Morales saldrá de sus bases y eso, históricamente, no es ninguna novedad.

Fotos: Los Tiempos, Lamalapalabra y archivo propio.

martes, 18 de enero de 2011

Evo y las mujeres, discurso y hechos

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La reciente declaración de Evo Morales en la que afirma que “las mujeres le deben mucho” no sólo provocó voces de condena y disonancia, planteó también la posibilidad de redebatir el rol que juegan/jugaron las mujeres en un Gobierno que está a días de cumplir su quinto año. La oportunidad se magnifica cuando estamos a siete días de que se anuncie el nuevo Gabinete en el que, se comenta con fuerza, se relevarán a varias de las féminas que fueron titulares de despacho durante el año pasado.


Contextualización obligada. El Presidente hizo esa afirmación en tono de broma el día en el que se inauguraba el año electoral en referencia a que, gracias a una atribución constitucional, había nombrado para cada Tribunal Departamental Electoral a una vocal mujer.

Trasfondo necesario. El oficialismo, a pesar de tener dos tercios de la Asamblea Legislativa Plurinacional y controlar ocho de nueve asambleas departamentales, tuvo un considerable retraso en la designación del resto de los vocales para las regiones. Las designaciones de Morales allanaron este camino pues la Asamblea ya no tuvo que preocuparse por la cuota femenina establecida en la Carta Magna y sólo debió pensar en definir los nombres que faltan.

Memoria urgente. No es la primera vez que el Mandatario hace chistes que pueden ser considerados como machistas, de hecho ha sido uno de los elementos recurrentes en su carrera política. El abuso de este recurso en sus discursos ya le costó a Morales una crítica fuerte en la campaña presidencial de 2009. El Presidente llegó a pedir disculpas públicamente cuando faltaban pocas semanas de esa elección (ganó con el 64%) y evitó volver a hacer esas bromas por un tiempo.

Tres elementos se desprenden de los párrafos anteriores. Primero que sí existe voluntad para cumplir las disposiciones constitucionales sobre equidad de género. Segundo, las bromas y comentarios sobre mujeres ya le trajeron dolores de cabeza al Jefe de Estado. Y finalmente que, más allá de una visible reivindicación e inclusión de varios sectores del país, también existe una instrumentalización del discurso de la equidad para obtener otros fines políticos.


Hace 51 semanas que tenemos un gabinete con paridad de género, 10 mujeres y 10 hombres componen el Consejo de Ministros. La imagen proyectada por el Presidente desde aquel 23 de enero de 2010 no corresponde con la radiografía de las instituciones estatales. Antes de eso, la mayoría de los colaboradores más cercanos del Presidente siempre fueron hombres, relación que se mantiene de forma abrumadora en viceministerios y direcciones.

Esta relación, difícil de revertir debido a siglos de política patriarcal, es combatida por ahora sin éxito desde algunos sectores del aparato gubernamental. Al menos tres anteproyectos de Ley se han redactado desde el Viceministerio de Igualdad de Oportunidades para garantizar la equidad en cargos públicos y que hombres y mujeres tengan las mismas chances para acceder al Estado.

Además, desde el Viceministerio de Descolonización y con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas, se presentó el Anteproyecto de Ley de Equivalencia Constitucional para despatriarcalizar Bolivia y asegurar que el 50 por ciento de los servidores públicos sean mujeres y el otro 50 por ciento sean hombres.

Otras propuestas normativas no se preocupan tanto por los porcentajes y apuestan por consolidar el desmantelamiento del Estado-Nación para consolidar el Estado Plurinacional descolonizado y despatriarcalizado. Sin embargo, al igual que los anteproyectos anteriores, éstas no forman parte de la agenda Legislativa y en 2011 tendrán que abrirse espacio entre las urgencias oficialistas.

Los que vivimos en el periodismo conocemos que existen muchas mujeres que juegan papeles vitales en las estructuras del Estado. Roles casi imprescindibles desde el anonimato que no son reconocidos y que, en muchos casos, incluso son desconocidos por la cúpula gubernamental o ministerial.

Muchos de los ministros que pasaron por este Gobierno llegaron a confiar asuntos de seguridad nacional en sus asesoras, por lealtad, discreción y capacidad. Las warmis valientes del proceso de cambio no son las Suxo o las Yugar, no salen en la televisión ni conceden entrevistas, están en todas partes pero casi no se las ve.

En los movimientos sociales sucede algo similar y existe un ejemplo que da elocuencia de ello. En octubre de 2008, en la Gran Marcha por la nueva Constitución, mientras Fidel Surco (Colonizadores) e Isaac Ávalos (CSUTCB) encabezaban la columna gigante y conversaban con la prensa extranjera, Leonilda Zurita (Bartolinas) repartía constituciones en las flotas que pasaban por la carretera y organizaba la distribución de agua y atención médica para los marchistas.

Con un panorama tan complejo suena difícil poder afirmar que las mujeres le deban al Presidente su inclusión en el Estado, dado que es un proceso que apenas da sus primeros pasos en medio de un campo político que aún no da muestras de querer recrearse despatriarcalizado.

lunes, 3 de enero de 2011

¿Quién ganó con el gasolinazo?

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Nota que se publicó resfriada en IDEAS el domingo, el suplemento se había cerrado un día antes de que se abrogue el 748. Aún así considero que tiene datos relevantes a la hora de evaluar los motivos por los que se dictó el Decreto y por los que, cinco días después, fue dado de baja.


A una semana de la oficialización de una medida que, para bien o para mal, puede ser un parteaguas para la historia del Gobierno es imposible determinar si la población salió beneficiada o, una vez más, tuvo que correr con el gasto. Sin embargo, tras la promulgación del Decreto 748 asoma un grupo al que puede considerarse ganador, una facción que logró imponerse.
 
A pesar de la oleada de declaraciones públicas uniformes, es poco probable que detrás de la decisión más polémica e impopular de la administración de Evo Morales exista adhesión de todo el Ejecutivo. Las diferencias ideológicas entre las facciones que conviven dentro del aparato gubernamental vuelven muy difícil creer esta posibilidad.

Ideas publicó hace tres meses la existencia de siete corrientes en el interior del partido de Gobierno. Las fuentes a las que acudió este medio, todas del seno masista, apuntaron que una de ellas era reconocida como “la derecha del MAS”. Se trata del grupo responsable de las políticas económicas e hidrocarburíferas.

En aquella oportunidad identificaron fundamentalmente al actual ministro de Economía y Finanzas Públicas Luis Arce Catacora, uno de los protagonistas y defensores de la promulgación del decreto que incrementó el precio de los hidrocarburos hasta el 83 por ciento.


Sin referirse a nadie en particular, dos hombres que estuvieron hasta hace poco dentro del Ejecutivo señalaron que el gasolinazo viene de un sector que aún opera desde los principios que dicta el neoliberalismo.
El primero fue el ex embajador de Bolivia ante la Organización de Estados Americanos, José Enrique Pinelo, quien en una columna de opinión señaló que operadores del pasado neoliberal sobreviven dentro del proceso de cambio. “Los que la diseñaron son núcleos del pasado infiltrados en el Gobierno. De ellos no se podía esperar otro tipo de decisión. Un gasolinazo, sinónimo de FMI; hoy es impulsado desde dentro del Gobierno”.


“Los mecanismos ‘neoliberales’ para la toma de decisiones están intactos. Siguen funcionando los reglamentos de las leyes de planificación e inversión. La centralidad en la toma de decisiones es la misma. El poder de decidir el destino de los recursos sigue en muy pocas manos”, acusa Pinelo, quien fue parte del equipo diplomático de Evo Morales hasta hace sólo unas semanas.
Otra voz critica salió del ex embajador de Bolivia ante la Organización de Naciones Unidas (2007- 2009) Hugo Síles Alvarado, quien lamentó la línea noventera que se mantiene desde espacios estratégicos del Estado.


“El gasolinazo es una consecuencia de la política que siguen sus principales colaboradores. Particularmente a ministros de áreas delicadas como hidrocarburos y el área económico financiera. No quiero dar nombres pero lamentablemente los que trabajan en esos sectores tienen una visión estrictamente neoliberal de favorecer a los que tienen más y perjudicar a los que tienen menos”.

Horas después de que se consumara el gasolinazo, Arce Catacora afirmaba que en el Gobierno estaban conscientes de las duras consecuencias para la población que traería el alza de precios. Especulación en los precios, subida de alimentos y transportes, desaparición de productos, filas inimaginables por azúcar o arroz y escenas impactantes de madres de familia esperando desde las dos de la mañana para abastecer sus hogares.
¿Hubo voces de resistencia a una medida que, cuando menos, se puede calificar de poco sensible? Hugo Siles duda que todo el gabinete ministerial hubiese estado de acuerdo con la medida. Pinelo deja menos espacio a las suspicacias. “Hay algo que todos sabemos. En el MAS no existe la posibilidad de discutir. No existe espacio para la crítica y la autocrítica. No existe instrumento organizado para evaluar el rumbo de políticas adoptadas o por adoptar”.


Por primera vez en cinco años, el Gobierno suspendió la reunión anual de evaluación de su gestión, que debía realizarse en el Chapare el mismo día en el que se anunció el gasolinazo. Morales justificó la decisión señalando que había perdido mucho tiempo en los últimos meses por la recuperación de su rodilla operada. Esa tarde de domingo estuvo en Venezuela, Álvaro García Linera fue quien explicó el alza de precios.
En las dos últimas semanas de 2010, el Presidente se dedicó a repartir cheques para municipios en varios puntos del país. Días antes y después de la promulgación del decreto 748, Evo Morales apareció en las pantallas de la televisora estatal en actos de entrega de recursos a alcaldes y sectores sociales.


Hasta ahora no se conoce si la decisión ha resquebrajado la unidad del equipo gubernamental. Mucho menos si las consecuencias provocarán una llamada consciente a la autocrítica dentro de las filas oficialistas. Quien escribe esto conoce que dentro del Gobierno hay figuras que miran con recelo a los impulsores del gasolinazo, pero, por ahora, nadie lo manifestará públicamente.
Lo que sí se ha visto es que buena parte de los descontentos salieron del “Pacto de Unidad” y la Conalcam. Los movimientos sociales no actuaron con la misma homogeneidad con la que lo hicieron los ministros.


La decisión fue temeraria. Ningún gobierno neoliberal llegó tan lejos en la protección a las reservas fiscales como ningún gobierno de izquierda, si los hubo, arriesgó tanto su respaldo con una medida así de impopular.