lunes, 12 de diciembre de 2011

Crónicas de la SAID: de traiciones políticas, incendios y conciertos internacionales

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 ABI

No habían pasado ni 100 días del Gobierno de la Unidad Democrática Popular (UDP), cuando el entonces vicepresidente Jaime Paz Zamora soltó una de sus frases más recordadas: El doctor Siles no me manda ni a comprar pan...

El jefe del MIR oficializaba la ruptura del binomio gobernante en una concentración de trabajadores fabriles en la fábrica SAID. Era diciembre de 1982 cuando comenzaba a desmoronarse el primer Gobierno de la democracia contemporánea. Dos años después, Hernan Siles aceptaba el acortamiento de su mandato.

Aquel histórico centro laboral no sólo fue una de las fábricas hilanderas más prósperas de la segunda mitad del siglo XX, sino también sede de episodios políticos decisivos en la historia del país y una de las víctimas de la instauración del neoliberalismo.

De hecho, Paz Zamora no fue el único gobernante en rendir cuentas ante los radicales trabajadores fabriles de la SAID. La tradición la empezó muchos años antes un pariente lejano suyo, el líder de la Revolución Nacional, Víctor Paz Estenssoro.

El histórico jefe del Movimiento Nacionalista Revolucionario vivió los días del triunfo de la insurrección popular desde Argentina y recién volvió después de que se consolidó en triunfo de la revuelta en abril de 1952.

Acompañado por Juan Lechín Oquendo -quien después se convertiría en el principal referente sindical del siglo pasado- Paz Estenssoro acudió a la SAID para pedir el respaldo de los trabajadores hacia el naciente Gobierno del MNR.

Los líderes de la Revolución también visitaron la hilandera Soligno, la fábrica Forno y la industria de vidrios. Paradójicamente, todas estas empresas tuvieron que cerrar sus puertas en otro Gobierno de Víctor Paz, cuando éste cambio la Revolución por el famoso Decreto Supremo 21060. La SAID nunca se recuperó del golpe. 

“Cometimos un grave error y muchos nos arrepentimos cuando nos dimos cuenta que combatimos contra nuestros intereses”, cuenta Fermín Quispe, uno de los obreros que fue parte de la hilandera en la década del 80.

Sucede que la SAID estuvo controlada por nada menos que el brazo trotskista más radical de aquel entonces: el POR-De Pie.

Encabezados por el secretario ejecutivo del sindicato de trabajadores de la fábrica y dirigente de aquella facción del Partido Obrero Revolucionario, Eduardo Siles, los fabriles combatieron al Gobierno de Siles y fueron partícipes de las movilizaciones que precipitaron su debacle y la llegada del MNR y la larga noche neoliberal.

La SAID tuvo que cerrar sus puertas definitivamente, al igual que la inmensa mayoría de fábricas de la zona norte de La Paz. La factoría, al igual que la Soligno, la Forno y otras tantas, se convirtió en un cementerio de maquinaria y triste depósito.

Uno de los obreros que quedó desempleado por aquel cierre fue el actual ministro de Trabajo, Daniel Santalla, quien militaba en el Partido Comunista y laboró 25 años en la SAID.

El tiempo de las celebraciones

Ustedes querían a Super Auto y aquí tienen a Super Auto. ¡Porque palabra empeñada es palabra cumplida!, gritó el presidente de la Asociación de Residentes de Achachachi en La Paz segundos antes de lanzarse de la tarima.

Una gran celebración se vivía en el patio principal de la ex fábrica SAID y había llegado el momento más importante: el concierto de los mexicanos Super Auto.

Los éxitos del conjunto de cumbia sonaban, mientras las cajas de cerveza y botellas de whisky Johnny Walker Black Label se repartían de manera indiscriminada entre los asistentes.

Aquella fiesta de enero de 2010 no era la primera visita del conjunto al lugar. Ya estuvieron en otras dos oportunidades para las fiestas de dos fraternidades que bailan morenada en el Gran Poder. Antes de ellos también estuvo Carro Show y los argentinos Sombras.

Esta clase de celebraciones con conjuntos internacionales no eran ninguna novedad para lo que ahora se llama Centro Comercial de La Paz (Cecolap). La ubicación y el tamaño del patio convirtieron al histórico centro fabril en el lugar ideal para conciertos y fiestas de fraternidades y asociaciones.

En los últimos años fue usual ver a la vieja fábrica rodeada por vendedoras de cerveza y puestos callejeros que sirven anticuchos.

De hecho, la más reciente tragedia en el lugar sucedió en medio de una celebración protagonizada por transportistas.

Los incendios y el fin...

Al año que viene, volveré a bailar, por ti // Al año que viene, volveré a llorar por ti....

Sonaba la morenada en el cierre de la tarde de ese domingo 20 de noviembre cuando una chispa fatal inició el incendio.

No era la primera vez. En los 70, todos los vecinos vieron cómo el algodón, los hilos y las máquinas ardían. Ese fue el primer encuentro de la fábrica con el fuego.

Esta vez ya no habían máquinas textiles, ni uniformes de obreros. El fuego consumía juegos pirotécnicos, equipos modernos de captura biométrica y juguetes que debían venderse en esta Navidad. 

La vieja fábrica que vio nacer y morir a la Revolución Nacional ardía de nuevo y, a diferencia del pasado, nadie sabe qué será de ella. 

La fortuna de los Said

En Bolivia
La SAID originó una fortuna inmensa

De acuerdo a la investigación del chileno Hugo Fazio (Mapa actual de la extrema riqueza en Chile, LOM-ARCIS, 1997), los Said (apellido árabe) llegaron a América Latina escapando de una invasión turca a Palestina.

Su primer punto de arribo fue Bolivia, donde iniciaron sus actividades como pioneros de la industria textil con la apertura, antes de la mitad del siglo XX, de la mítica fábrica de textiles SAID.

Donaciones
Los Said donaron una clínica de ojos

Los empresarios palestinos son recordados como patrones que pagaban bien al principio y ciudadanos que buscaban caer bien en Bolivia. Es por eso que, en 1939, donaron un edificio en lo que hoy es la avenida Bautista Saavedra, en Miraflores. Allí se inauguró el Hospital de Ojos “Said”. La Sociedad de Oftalmología de Bolivia recuerda que Isaac Said dotó de lo mejor en infraestructura para el centro médico, como una Lámpara de Hendidura Urslux y un retinógrafo a carbón Zeiss.

Poco después, los Said extendieron sus actividades comerciales hacia el Perú y posteriormente a Chile, donde lograron amasar una fortuna que ahora figura entre las más grandes de Ámérica Latina.

En Chile
Bancos y centros comerciales Said

En la actualidad, los descendientes de la familia Said son dueños de la cadena de centros comerciales Parque Arauco, una de las más prósperas en todo el territorio chileno.

Además, son socios del BHIF, red bancaria asociada con el BBVA. De acuerdo al estudio de Hugo Fazio, la fortuna de los Said es una de las más importantes de América Latina y todo empezó con una fábrica hilandera en La Paz.


Publicado en Página Siete el 10 de diciembre de 2011

martes, 6 de diciembre de 2011

La noche triste del proceso de cambio

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Poco a poco se fueron encontrando. Las mujeres que dormían  en la vigilia, los que visitaban el campamento por primera vez, los que aparecían por figurar, los oportunistas, los periodistas... Pero también estaban los de siempre, los que tumbaron a Goni, los que resistieron a las dictaturas, los que se ilusionaron al principio, los que habían puesto el hombro y el pecho, y todo lo demás...


Ese era el marco de la plaza Mayor de San Francisco, cuando se entraba el sol, el domingo 25 de septiembre. Se venía la noche.

Las imágenes de la TV todavía no habían hecho pública la magnitud de la vejación, pero en el centro paceño ya se sentía que algo se había roto para siempre.

Se fueron encontrando ex militantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN), del Partido Comunista, socialistas, familiares de víctimas de la dictadura. Varios que se pueden reclamar como militantes de toda la vida. Y siguió llegando gente...

Ahí estuvieron, además, ex autoridades del actual Gobierno e incluso familiares cercanos de ex ministros y de ex diplomáticos de Evo. Un director ministerial camuflado entre la multitud advirtió, cuando ya era bien de noche, que en el acto de repudio estaban también muchos servidores  públicos en funciones.

La madrugada que le siguió a aquella noche triste trajo la primera de las renuncias. “No así”, dijo la ex ministra en su carta.

Le siguieron otras cinco dimisiones públicas. A regañadientes se fue quien no deja de reclamarse como inocente, que faltó a la verdad y entró en contradicciones en sus explicaciones de los hechos. Puertas adentro, su salida fue celebrada como pocas en los seis años de este Gobierno.

Con cartas públicas dejaron sus cargos funcionarios que alguna vez pertenecieron a un movimiento armado, o cuyos hermanos murieron en una guerrilla en la década de los 70.

En un ministerio le pidieron la renuncia a un importante funcionario que pidió permiso especial, por una mañana, para acoplarse a la marcha en repudio a la intervención policial.  Fue demasiado honesto y sus compañeros de trabajo no dubitaron un segundo en mandarlo al frente con su jefa que estaba de vuelta al país.

Se conocieron esas seis renuncias nada más, pero otras cartas fueron enviadas  esa semana a más de un ministro de Estado.

Nunca se podrá comprobar si realmente dos ministros de la línea indígena amenazaron con irse con sus misivas firmadas, pero sí se supo que, en silencio, directores, directoras y alguna consultora abandonaron sus puestos porque no toleraron los hechos de Yucumo.

El único que, desde un puesto gubernamental, criticó de manera abierta las consecuencias de la carretera por el TIPNIS también fue expulsado. Una tarde,  mientras él estaba de viaje, llegó una integrante del gabinete a posesionar a su sucesor ante la incredulidad de todos los funcionarios presentes.

Unos cuantos de los que acompañaron su gestión de más de cinco años también se fueron con él. Se aplicó el principio revolucionario del siglo pasado: “En tiempos de crisis, toda crítica es traición”.

Algo similar debió argumentar un ministro repuesto en el cargo cuando decidió retirar a buena parte del personal contratado por quien fuera primero su sucesor y después su predecesor.

Cuando los movimientos sociales más grandes se enteraron de las debilidades de las clases medias progresistas incrustadas en el Gobierno dieron su tajante veredicto: expulsión.

Los campesinos y colonizadores, sin cuya participación hubiese sido imposible todo este proceso, no estaban (no están) dispuestos a tolerar que gente “que come gracias al Gobierno” simpatice con los “indígenas traidores” y cuestione la anhelada carretera a través del TIPNIS.
 
No alcanza para hablar de una persecusión en las filas del proceso de cambio. Pero tampoco se puede ocultar, por mucho que lo intenten, la profunda herida después de aquella noche triste.


Publicado el 4 de diciembre de 2011 en el suplemento IDEAS de Página Siete

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Indígenas y campesinos, ¿agendas incompatibles?

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Las organizaciones originarias de tierras altas y bajas imaginan una Bolivia distinta a la que sueñan colonizadores o campesinos, y las agendas que plantean así lo demuestran. 

Con orígenes e historias inevitablemente comunes, indígenas y campesinos, dos pilares de la construcción del Estado Plurinacional y protagonistas de primera línea del proceso de cambio, están distanciados en sus visiones de país. 




(Abecor)

Aunque la ruptura no resultó de sus diferencias en torno al reciente  conflicto del TIPNIS, este episodio  la hizo visible. Los roces vienen de mucho antes y tienen que ver con visiones de país totalmente opuestas.
 
La Confederación de Indígenas del Oriente de Bolivia plantea la conservación de los territorios de origen y planes de manejo de recursos naturales, mientras que la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia y los colonizadores piden más recursos y distribución de hectáreas para la producción agrícola.

Pero ésta es sólo una de las diferencias -sin embargo tal vez una de las más cruciales- entre muchas que encontró Ideas tras revisar los  proyectos que ambas entidades promueven y ejecutan.
 
Ante este panorama, analistas señalan que el distanciamiento  puede ser un freno al proceso de cambio y coinciden en que el Gobierno -voluntaria e involuntariamente- está profundizando esta separación. 
 
Pero también advierten que aunque las perspectivas aparenten ser irreconciliables, sólo su rearticulación evitaría una ruptura definitiva y catastrófica para el proceso. Y apuntan al MAS-IPSP como el (por ahora) único y más capacitado mecanismo de reunificación.

De cara a la cumbre social convocada para diciembre por el presidente Evo Morales,  colonizadores, Bartolinas y campesinos planean relanzar el Pacto de Unidad,  mientras que los indígenas de tierras altas y bajas -automarginados del diálogo- ya perfilan una nueva plataforma de movimientos: el Pacto Indígena.

Los lazos y la historia común
La última vez que indígenas y campesinos marcharon juntos fue precisamente para la refundación del país. Partieron de Caracollo el 13 de octubre de 2008, encabezados por el colonizador (ahora senador) Fidel Surco. 
 
Aquella vez estuvieron, en una misma columna, la CIDOB y  el Conamaq junto a la CSUTCB, la Confederación de Mujeres Campesinas - Bartolina Sisa y las comunidades interculturales. Tres años después, una marcha de los dos primeros provocó la ira, el rechazo, la oposición e incluso el bloqueo físico (recordar Yucumo) de parte de las las  tres confederaciones.
 
El sociólogo Ricardo Calla parte de la marcha por el TIPNIS para analizar el distanciamiento. Las contradicciones se han vuelto profundas  a partir de entonces y puede empeorar en los siguientes meses debido a que los acuerdos dentro del Pacto de Unidad ya no se reproducen. Donde aparece CIDOB y Conamaq ya no están las Bartolinas y la CSUTCB y viceversa
 
El investigador  agregó que indígenas y campesinos, sin embargo, tienen rasgos antropológicos que los emparentan casi indisolublemente. No son dos mundos  distintos. En el sector cocalero, por ejemplo,  hay rasgos de comunidad. Tienen muchos elementos en común  porque finalmente el campesinado es indígena.

A su vez, el experto en derechos colectivos y autodenominado militante del proceso de cambio, Katu Arkonada, recordó que indígenas, originarios y campesinos forman parte del proyecto de construcción conjunta y colectiva del nuevo Estado.
 
En ese sentido,  señaló que se deben retomar las propuestas de la Constituyente y el Pacto de Unidad para articular “una conjunción del movimiento indígena y el  campesino para la construcción de un nuevo modelo de Estado y un nuevo modelo económico”.

Agenda y proyectos
En su edición anterior, Ideas conversó con sectores  obreros, indígenas de oriente y occidente, campesinos y Bartolinas para detectar cuáles serán las claves de la nueva agenda económica y política del país. 
 
Los movimientos sociales identificaron nueve ejes que serán planteados al presidente Evo Morales en diciembre y el ejercicio permitió constatar que existen diferencias en las prioridades.

El presidente de la CIDOB, Adolfo Chávez, explicó a Página Siete que tienen una serie de planes de producción y manejo de recursos naturales que no son compatibles con los proyectos de desarrollo agrario y políticas de tierras de la CSUTCB.
 
Nosotros no estamos en contra de los empresarios, pero queremos que se respeten nuestros recursos naturales. Claro que habrá  proyectos en los que  seremos proveedores de las materias primas. También tenemos planes de ingresar en la industrialización.

El dirigente adelantó que tienen planes para, entre 2012 y 2013, explotar minerales en la Chiquitania y almendra en el norte del país, a través de proyectos financiados con recursos del Impuesto Directo a los Hidrocarburos. Sin embargo, el manejo de recursos naturales y la titulación de TCO que proponen los indígenas no coinciden con las políticas agrarias que piden colonizadores y campesinos.
 
Gustavo Aliaga, presidente de la Confederación de Comunidades Interculturales de Bolivia, reconoció estas diferencias  y manifestó que plantearán al Presidente una distribución más equitativa de tierras e incentivos a la producción.
 
“Nuestro planteamiento es solucionar el problema entre organizaciones por la tenencia de tierras y una distribución más justa. Planteamos mayor capacidad de producción. Queremos desarrollo , semillas y la implementación del fondo crediticio comunitario  para reactivar la producción y la generación de microempresas”.
 
El colonizador anticipó que la única forma de solucionar el problema de tierras es una reunión entre las cinco organizaciones: las “trillizas”, CIDOB y el Conamaq. 
 
Colonizadores y campesinos, al igual que los originarios, administran proyectos con recursos del Fondo Indígena y del IDH. Sus prioridades son la titulación de  tierras para ampliar la frontera agrícola, facilidades de acceso a créditos y ampliación de sus proyectos de producción de arroz, café, cítricos y vegetales. 
 
De hecho, la siembra de café comenzó a desplazar a la coca en La Paz como la actividad más lucrativa de los interculturales.


Según Arkonada, el conflicto por el TIPNIS generó que los indígenas sean vistos como “portadores en sí mismos de una posición contraria a un modelo extractivista”.


Sin embargo,  apunta que el movimiento originario incluyó en su pliego  mecanismos propios del capitalismo verde: “la nueva expresión colonial reciclada del capitalismo”.


Mientras que el director de la regional oriente de la Fundación Tierra, Alcides Vadillo, manifestó que los colonizadores operan con lógicas de acumulación capitalista cuando buscan la expansión de sus propiedades rurales y el crecimiento de la producción agraria.


En todo caso, Arkonada plantea no concentrar esfuerzos en uniformar agendas y visiones y más bien apuntar a que  los movimientos desarrollen la capacidad de  aceptarse y respetarse diversos, plurales, y avanzar así  con un solo horizonte.


Identificados los protagonistas, la trama previa, las condiciones y coyuntura, resta conocer el desenlace, aún no escrito, aún no ideado, pero sujeto a la voluntad del mismo elenco: indígenas y campesinos.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Nueve claves para la nueva agenda del proceso de cambio

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Fruto de una compleja y larga Asamblea Constituyente, Bolivia tiene desde 2009 un nuevo marco constitucional. En 2010 nació el Estado Plurinacional y la inclusión de campesinos y originarios en el país oficial es una realidad. Un decreto nacionalizó los hidrocarburos y una serie de referendos consolidó a las autonomías departamentales, municipales, regionales e indígenas.

(Abecor)

El Gobierno de Evo Morales logró sintetizar las demandas de inclusión de los pueblos de tierras bajas, combatió y cedió en los reclamos descentralizadores de los departamentos del oriente, desplazó al bloque histórico que manejó al país en los últimos 30 años y avanzó -con relativo éxito- en lo que la historia recuerda como “la agenda de octubre”. ¿Qué sigue?

La invitación-anuncio la hizo el propio Presidente. En diciembre, mediante un diálogo nacional, se creará el nuevo eje temático y estratégico del Gobierno, después de que los grandes objetivos que llevaron al jefe del MAS al Palacio de Gobierno estarían, aparentemente, cumplidos. El debate ya está abierto y se define el futuro del proceso de cambio. 

Dentro de una semana las organizaciones del Pacto de Unidad se reunirán en Sucre para delinear los planteamientos que se presentarán en la crucial cita. La Central Obrera Boliviana también se reunirá en "Asamblea Popular" de emergencia para elaborar su pliego y en las filas del MAS también hay sugerencias.

Ideas conversó con sectores sociales afines y disidentes al masismo, parlamentarios, críticos del proyecto y analistas que sugirieron y opinaron sobre las claves, los puntos imprescindibles, de la nueva agenda del Órgano Ejecutivo. No es todo lo que está ni está todo lo que es -seguramente- pero en lo avanzado, predomina de lejos una agenda con tinte económico.

Se destacan nueve ejes básicos: un nuevo modelo de desarrollo, la redistribución de las riquezas con un pacto fiscal, la consolidación del Estado Plurinacional, la creación de empleo con buenos salarios, la consolidación de las reformas agrarias, la institucionalización de políticas de respeto a la Madre Tierra, la profundización de la nacionalización de los hidrocarburos, el fortalecimiento de la soberanía alimentaria y la implementación de las autonomías.

A priori, éstas serían las alternativas-reemplazo de los viejos “10 mandamientos” que Evo Morales planteó en la campaña electoral de diciembre de 2005.

Julia Ramos, coordinadora del Pacto de Unidad y dirigente de la Confederación de Mujeres Campesinas de Bolivia, contó que le plantearán al Presidente una agenda en cuatro ámbitos: transformaciones económicas, políticas, sociales y culturales. Los detalles y enfoques se coordinarán la próxima semana en un encuentro entre las tres organizaciones sociales más grandes del país, en Sucre.

Las Bartolinas, la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia y la Confederación Nacional de Comunidades Interculturales (colonizadores) ya designaron a sus delegados.

“Las bases vamos a tener un diálogo profundo para definir la agenda pendiente, buscando la igualdad de oportunidades de todos, seguridad laboral, vivir dignamente y en armonía con la Madre Tierra”, afirmó la dirigente campesina.

Uno de los puntos que más preocupa a las denominadas “trillizas” es el futuro del proceso agrario. 

El secretario general de la CSUTCB, Julián Jala Flores, afirmó que la idea que promueven campesinos y colonizadores es que se flexibilice el régimen agrario para que los asentamientos ilegales sean regularizados y que se permita la titulación individual de tierras saneadas.

Esta iniciativa preocupa a indígenas, que temen una reversión de los avances en la reconducción comunitaria del proceso agrario. Originarios y colonizadores se acusan mutuamente de ir camino a ser los nuevos latifundistas de Bolivia.

Sin embargo, la política de tierras es sólo una arista del nuevo plan, que tendrá como eje central -de acuerdo con el mismo presidente Morales- el modelo de desarrollo.

Los movimientos sociales tienen distintas visiones, al igual que las diferentes facciones del oficialismo. Las diferencias entre las organizaciones llegan al desarrollo agropecuario, los patrones de acumulación de riquezas, las políticas ambientales y el desarrollo de la economía plural comunitaria.

Tras el gasolinazo y los conflictos por el rechazo a la carretera por el TIPNIS se hizo evidente que el Gobierno no tiene claro cuál es su modelo de desarrollo.

Este concepto es, en palabras del ex viceministro de Régimen Interior Rafael Puente, el primer punto que se debe discutir “con todos”. 

El tema número uno de la nueva agenda nacional debe ser la concepción misma del desarrollo nacional. Hace tiempo asistimos a discursos, proyectos y hechos que nos muestran que se busca reeditar el intento del Estado del 52. Nosotros tenemos otro paradigma, que es el del vivir bien, manifestó.

Rafael Quispe, mallku del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu, adelantó que plantearán un corte definitivo con las lógicas de acumulación que sobreviven desde el siglo pasado.

“Deberá ser una visión que termine de superar el colonialismo y desmonte lo republicano. La nueva visión de desarrollo debe salir del capitalismo neoliberal para generar estructuras más participativas. Esa ruptura es fundamental”, afirmó.

Los indígenas de tierras altas y bajas identificaron a figuras del gabinete presidencial como “tecnócratas” y “capitalistas”. Además apuntan que los campesinos quieren ampliar la frontera agrícola para aumentar la producción sin considerar los derechos de la Madre Tierra y sin abandonar el modelo extractivista de desarrollo.

Éste es uno de los motivos que distanciaron a campesinos y colonizadores de los indígenas. Sin embargo, Ramos negó que los planteamientos de las “trillizas” no consideren los derechos de la Madre Tierra.

El conflicto por la visión de desarrollo podrá solucionarse, de acuerdo con el senador del MAS Adolfo Mendoza, siguiendo los ejes que brinda la Constitución.

“La CPE tiene seis ejes fundamentales. Es necesario plantear una agenda respecto a la implementación para la creación de instituciones acorde a ella. Debemos operativizar el nuevo modelo de desarrollo sobre la base de la economía plural para salir del viejo patrón primario exportador hacia la industrialización y la seguridad y soberanía alimentaria”.

Otros sectores, por su parte, apuntan a otros temas en miras a diciembre. La COB alista una gran “asamblea popular” en La Paz para definir los planteamientos que se le harán al Gobierno.

El secretario ejecutivo de la COB, Pedro Montes, manifestó a este medio que el trabajo y el salario son los asuntos principales que debe atender el proceso de cambio. “Deben haber empleos y salarios dignos, ésa es la obligación del Gobierno”. 

La Asamblea del Pueblo Guaraní planteará el respeto a los derechos de los indígenas y así las ideas y prioridades se suman, se encuentran y confrontan, en vísperas y espera del diálogo y debate conciliadores.

La Constitución tiene seis ejes para ser desarrollados

La Constitución Política del Estado tiene seis ejes pendientes que deben ser desarrollados y éstos serán planteados en el encuentro de definición de la nueva agenda gubernamental, a fin de año.

El senador del Movimiento Al Socialismo Adolfo Mendoza, uno de los articuladores oficialistas frente a los sectores sociales, explicó que el horizonte de construcción del nuevo Estado y los pasos que en el futuro deberá dar el Gobierno ya están enmarcados en el texto constitucional promulgado el 7 de febrero de 2009.

“Hubo seis ejes fundamentales que guiaron el trabajo de los constituyentes. La línea transformadora está en el proceso de implementación de la Constitución. Esto nos permite pensar políticas de Estado que vislumbrarán la gestión pública de por lo menos los próximos cinco años”.
Los seis puntos a los que se refiere el senador oficialista son la implementación acorde a la democracia intercultural; la implementación del catálogo de derechos individuales y colectivos establecidos en la Carta Magna; la transición hacia un nuevo sistema de justicia; el desarrollo del régimen autonómico; la construcción de un nuevo modelo de desarrollo basado en la economía plural y, finalmente, la aplicación de los derechos de la Madre Tierra y biodiversidad.
El parlamentario señaló que la Asamblea Legislativa Plurinacional deberá colaborar con paquetes de leyes que permitan esta aplicación constitucional.
La CPE otorgó, al primer poder del Estado, el mandato de aprobar todas las normas que sean necesarias para su implementación plena durante el periodo constitucional, que dura hasta inicios de 2015.
El Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu, por ejemplo, anunció que una de sus demandas principales será la consolidación del Estado Plurinacional y el reconocimiento de la igualdad de derechos de todas las nacionalidades del país.
Rafael Quispe, representante de la entidad que agrupa a las comunidades de tierras altas, manifestó que se pedirá al Gobierno una verdadera transformación de las estructuras del Estado para evitar el riesgo de “retornar al viejo modelo republicano”.
Los indígenas del oriente y occidente cuestionan al Gobierno de no reconocer sus principales derechos, como el de la autodeterminación. También piden la aplicación plena de las autonomías originarias.

Indígenas temen que el Gobierno sólo escuche a las "trillizas"

El recelo entre indígenas,  campesinos y colonizadores persiste y está desde antes del conflicto por el TIPNIS, y se perfila como uno de los problemas que deberán ser atendidos en el encuentro de construcción de la nueva agenda nacional convocado para diciembre.

En una entrevista con Página Siete, el titular de la Asamblea del Pueblo Guaraní, Celso Padilla, manifestó que el Gobierno debe saber que no puede gobernar únicamente con los colonizadores, campesinos y las bartolinas; los tres sectores que componen las denominadas “trillizas”.
“Nuestra acción fue fundamental para llevar al Palacio de Gobierno al primer Presidente indígena. Nosotros fuimos los que iniciamos el movimiento con la gran marcha de 1990. Y ahora el Presidente ha privilegiado a tres confederaciones”, lamentó el dirigente.
Las diferencias entre los movimientos sociales se hicieron patentes cuando las entidades que aglutinan a los campesinos, colonizadores y a las bartolinas  apoyaron la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos. Actitud que mantienen a pesar de que los originarios lograron frenar el proyecto después de una movilización  que se prolongó durante más de 65 días y llegó hasta La Paz.
Mientras tanto, el dirigente del Conamaq, Rafael Quispe, manifestó que existe el temor en su sector de que durante el encuentro de diciembre el Gobierno escuche sólo a las tres organizaciones más grandes y deje relegado al sector indígena.
“Hemos visto que en los últimos años se ha repetido mucho que el Gobierno lleva sólo a sus organizaciones afines y sólo a ellas las escucha. Sabemos que ya están preparando un pliego o una propuesta cuando a nosotros todavía no nos ha llegado una invitación oficial”.
La coordinadora del Pacto de Unidad, Julia Ramos, informó a este medio que la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas de Bolivia, los colonizadores y la CSUTCB preparan un encuentro en Sucre -el 17 y 18 de noviembre- para alistar los planteamientos que se le presentarán al Presidente en diciembre.
De hecho, Morales está invitado a la cita que se realizará en la capital del Estado.
Ramos negó que exista algún afán de dejar al margen a los originarios y señaló que el Pacto de Unidad es una entidad que agrupa a todos los sectores. 

lunes, 3 de octubre de 2011

Marchas: En Bolivia se hace camino al andar (Cuando la historia se escribe con los pies)

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Una marcha que partió con menos de 400 personas hace más de 45 días amenaza con convertirse -si es que no lo es ya- en un parteaguas del proceso de cambio. Veinticinco años antes, la derrota de otra -la Marcha por la vida- significó el inicio de la era neoliberal.

Bolivia es un país que, literalmente, marcha para escribir su historia. Pasos de mineros, cocaleros, campesinos e indígenas forjaron/forjan episodios que significaron el inicio o el fin de procesos políticos de diferente data y características. 

(Abecor)

Analistas y protagonistas coinciden en que este fenómeno es una peculiaridad “muy boliviana” que se repite con recurrencia y que en una importante cantidad de casos cambia el rumbo de las cosas. 

El neoliberalismo, la irrupción indígena, el liderazgo de Evo Morales y la defensa de la hoja de coca; la nueva Constitución y, últimamente, la defensa de la Madre Tierra, son episodios de la historia reciente del país que vienen marcados por marchas.

Un país que marcha...
Quizás uno de los discursos más emotivos y lúcidos de Evo fue pronunciado en Caracollo el 13 de octubre de 2008, en la partida de la “Marcha por la refundación de Bolivia”, cuyo objetivo era asegurar la puesta en vigencia de la nueva Constitución Política del Estado. 

Marchista fogueado en caminatas de represión y de hambre, el Presidente alternó su intervención entre la exposición de la significación histórica de la movilización y el relato de sus experiencias personales para derrotar al cansancio de los kilómetros.

“Es una marcha para refundar el país. No es una marcha de dolor, sino de orgullo. Tiene que ser disciplinada porque es una marcha pacífica”, pidió Morales antes de pasar a explicar cómo aliviar los callos y curar las heridas con una botellita de alcohol, y cómo soportar el hambre con una bolsa de hojas de coca.


Esa caminata logró su objetivo. Poco después del mediodía del 20 de octubre ingresó a la plaza Murillo y aguardó allí hasta que, unas horas después, el Congreso anunció el acuerdo que viabilizó el referéndum para aprobar la nueva Carta Magna.

Según el sociólogo Ricardo Calla, basta una revisión fugaz de la historia para advertir que en Bolivia se producen, cada cierto tiempo, marchas que resignifican procesos políticos y transforman las realidades. 

“Las marchas cambian el rumbo de la historia y las luchas en la vida de Bolivia. A partir de la de 1990, por ejemplo, ya sabíamos que la reivindicación de los pueblos indígenas iba a marcar el desarrollo de la resistencia frente al capital”.

Aquella “marcha por el Territorio y la Dignidad” es recordada como la caminata que visibilizó a los pueblos originarios del oriente de Bolivia y como uno de los primeros antecedentes de demanda de una modificación al texto constitucional para incorporar a los indígenas al “país oficial”.

Bienvenido Zacu y Jaime Paz Zamora, uno dirigente y otro Presidente, estuvieron enfrentados en aquella oportunidad. Hoy ambos coinciden en que la movilización cambió la historia del país.

“Nosotros no nos imaginábamos que se iba a lograr tal efecto. Antes a los pueblos de tierras bajas no nos tomaban en cuenta los políticos de izquierda, ni de derecha. Después de esa marcha nos conocieron en el país y hasta logramos la creación del TIPNIS”, señaló el líder originario en una charla con Ideas.

“El Decreto 226 lo elaboramos con los pueblos indígenas y todo mi gabinete. Decidimos crear un parque nacional. Históricamente, se incorporó al proceso democrático a los indígenas de la Amazonia”, dijo el ex mandatario recordando cómo entonces fue al encuentro del bloque de marchistas antes de que ingrese a la sede de Gobierno.

De todas formas, antes de aquel encuentro hubo amagues de su administración para frenar la movilización indígena con represión.

La derrota histórica
Antes de la transición constitucional y la inauguración del Estado plurinacional, autonómico y comunitario, el antecedente de ruptura histórica más importante para el país es la derrota minera de marzo de 1986, en Calamarca.

Cuando la “marcha por la Vida” desistió de avanzar más, se inauguró definitivamente el periodo neoliberal que se extendió por más de 25 años. La noche larga...

Los mineros tuvieron que claudicar después de que el Gobierno de Víctor Paz Estenssoro había decidido defender el Decreto 21060 a sangre y fuego: Instaló tanques frente a los marchistas y aviones sobrevolaban el altiplano. Entonces, Filemón Escóbar, Simón Reyes y otros dirigentes decidieron, para preservar las vidas de sus compañeros, que las bases volverían a sus centros

Con la derrota de la Federación de Mineros y la COB se instaló el neoliberalismo y se advino la relocalización de las minas, la libre contratación y las privatizaciones/capitalizaciones. También significó  la debacle de los sindicatos y la clase obrera boliviana, que fue desmantelada. El campo popular tardaría más de 15 años en volver a levantar la cabeza. 

Sociólogos y politólogos locales, entre ellos el vicepresidente Álvaro García Linera, interpretaron a la derrota de Calamarca como el fin de una época  histórica para la lucha sindical. 

La bandera recién fue recogida por indígenas y campesinos en la Guerra del Agua de abril de 2001, que finalmente devino en la llegada a la presidencia de Evo Morales.

La irrupción de Morales
En ese marco, Álex Contreras, parte del entorno cercano del Morales cocalero-diputado y primer vocero de su Gobierno, recordó que la “marcha por la coca y la soberanía nacional” (1994), fue decisiva para la irrupción de la figura de Evo.

“Los pilares de este proceso son las marchas como la protagonizada por los pueblos del oriente, Chaco y Amazonia en 1990 y las del movimiento cocalero, a mediados de los 90. Con Evo empecé a marchar en esa época, ahí nos conocimos y presencié cómo nació su liderazgo”, señaló Contreras a Ideas.

La era de la Madre Tierra
A tiempo de evaluar la importancia de la actual marcha de los indígenas en defensa del TIPNIS, la socióloga Silvia Rivera comparó a la intervención policial del anterior domingo con las producidas desde principios del siglo pasado. 

Señaló que las caminatas desde el campo a las ciudades tienen una capacidad de interpelación más fuerte porque los gobiernos siguen “la premisa del salvaje” para justificar la violencia y la represión.

“Al igual que Bautista Saavedra en la masacre de Jesús de Machaca o los gobiernos liberales, el actual Ejecutivo reprimió a los indios, con lo que dio a entender que estos no tienen derecho a pensar por sí mismos. Ellos acusaron a mestizos de ser los azuzadores, como si los indígenas no tuvieran derecho a indignarse y a pensar”.

Rivera señaló que ahora “los salvajes” son aquellos que defienden su relación con la tierra y el cuidado de la naturaleza. 

Con todas estas evidencias históricas, y las que permiten un análisis coyuntural, Calla no duda de que la movilización del TIPNIS es la inauguración de una nueva era de resistencia. "Somos partícipes de un nuevo tiempo de resistencia frente al capital y esta vez está relacionada con la defensa de la Madre Tierra. Esta lucha nació en Bolivia".

Publicado en el suplemento IDEAS de Página Siete el 2 de octubre de 2011




miércoles, 21 de septiembre de 2011

Los colonizadores tienen el control

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Ganando posiciones, como si de ir aumentando zonas de asentamientos se tratara, la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia (los colonizadores) se consolidó en los últimos años como el más poderoso de los movimientos sociales del país.

Dos analistas consideran que es el sector más influyente en el Ejecutivo y que marca el rumbo de las recientes decisiones gubernamentales en materia agraria, mientras que un senador oficialista lo reconoce como el movimiento social de mayor peso en el Pacto de Unidad. 

El valor geopolítico de los colonizadores -instalados en siete departamentos y con cerca de dos millones de afiliados- ha sido estratégico para el oficialismo en momentos difíciles y se vislumbra que puede ser decisivo en el horizonte inmediato y mediato de Evo Morales y del Movimiento Al Socialismo.

Cercado. En un asentamiento ilegal en las inmediaciones del parque Noel Kempff Mercado. (Foto: Fundación Tierra)

El peso político
En 2008, los colonizadores -liderados por el actual senador Fidel Surco- protagonizaron dos movilizaciones decisivas para que el proyecto oficialista se imponga sobre la alianza de lo que fue la “media luna”. El cerco a Santa Cruz y la marcha a La Paz por la Constitución contaron con la participación de todo el Pacto de Unidad; indígenas de tierras altas y bajas más las denominadas trillizas: la CSUTCB, la Confederación de Bartolinas y los colonizadores.

De lejos, estos últimos fueron los principales protagonistas por la ubicación estratégica de sus asentamientos y su decidido e incondicional apoyo al Ejecutivo. Gracias a esta “suma de méritos”, hoy emergen como los líderes en influencia y capacidad de movilización por encima de las demás organizaciones. 

Julio Salazar, senador por el MAS y dirigente de los cocaleros del Chapare -por lo tanto, miembro también de la CSCIB-, admitió que este sector creció debido a que se afiliaron todas las comunidades que esperan conseguir tierras. Es uno de los pilares, la organización con mayor fuerza dentro del Pacto de Unidad porque ha servido para avanzar en reivindicaciones fundamentales, añadió.

Cerca de dos millones de personas están afiliadas a la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia (CSCIB), a la que sólo le resta sentar presencia en Oruro y Potosí, departamentos de donde proviene un porcentaje importante de los colonos, desplazados por la migración interna.

Un total de 47 federaciones y asociaciones conforman la CSCIB, y están asentadas fundamentalmente en las llanuras de Santa Cruz y Beni, el trópico de Cochabamba, las provincias de Pando y -en menor medida- en el norte de La Paz.

También existen asentamientos ilegales en parques nacionales como el Madidi, en el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) y en tierras de pueblos originarios como los lecos, mosetenes o chimanes.

Los asentamientos no han cesado y, como último fenómeno, se han creado colonias de emigrantes repatriados que no tuvieron suerte en Chile y Argentina. Todas estas colonizaciones, incluyendo a las que se hicieron dentro de las reservas forestales y TCO, son ilegales.

El director de la Fundación Tierra en Santa Cruz, Alcides Vadillo, explicó que el crecimiento de los colonizadores se debe a los problemas estructurales del país. 

La falta estructural de empleo ayuda a la proliferación de mercados en las calles, comerciantes informales en las ciudades y asentamientos ilegales en el campo”.

Unos 200 mil jóvenes se incorporan al año al mercado laboral y, se sabe, no sobran las oportunidades. Comerciantes o agricultores, son los dos caminos más frecuentes.

Sin embargo, el peso de los “interculturales” no se debe sólo a su crecimiento cuantitativo, sino al valor geopolítico de las colonias.

Importancia estratégica
Desde los días en que Evo Morales era líder sindical, los chapareños (que en su mayoría son colonos) aprovecharon su ubicación estratégica para lograr sus demandas a partir de medidas de presión como los bloqueos.

Es así que no pasa desapercibido el hecho de que la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos -en actual debate- y una eventual colonización del Isiboro Sécure le otorgaría al masismo una nueva herramienta para presionar a sus adversarios políticos: tendría una nueva carretera para bloquear, entre otros beneficios. Además, el número de colonos crecería aún más con el ingreso abierto de familias al TIPNIS.

No son pocos los que, desde las cercanías al masismo, creen que Evo ve en este último factor una razón importante para empecinarse en la contrucción de la vía por la mitad del parque Isiboro Sécure.

de Abecor

Al respecto, el ex viceministro de Tierras Alejandro Almaraz observó que el uso político que hace y pueda hacer el oficialismo del movimiento colonizador, recuerda a las milicias campesinas de los años de decadencia del MNR.

Se asemeja al pacto militar campesino del ocaso de la Revolución del 52, cuando se sostenía un proyecto político con la prebenda, la coacción y la intimidación.

Almaraz indicó que la organización de colonizadores es importante y “de peso en el Gobierno” por su presencia en diferentes niveles; empezando por el presidente Evo Morales, quien preside a las Seis Federaciones de Productores de la Hoja de Coca del Trópico de Cochabamba, adonde llegó en los años 80 como un colonizador más. Actualmente, la mayoría de los cocaleros del Chapare está afiliada a la CSCIB.

El senador Salazar coincide con los analistas en la importancia del sector, sin embargo niega que éste atente contra el resto de las organizaciones del Pacto de Unidad.

Todo pasa por la tierra
Con respecto a la tierra, el estatuto orgánico de la CSCIB señala que uno de su objetivos es “cooperar en los trámites, en la formación de expedientes hasta la titulación, su legalización definitiva y consolidación como asentamiento con derecho de propiedad”.

Vadillo explicó a Ideas que buena parte de los conflictos de tierras en el país se explican a partir de la ampliación de los asentamientos de colonos. Según el analista, varios de los puntos del pliego de la marcha en defensa del TIPNIS están relacionados con esta problemática.

La tierra ha sido una de las principales promesas de campaña de Morales y la gente reclama esto. El discurso del Gobierno ha cambiado y ahora pareciera que promueve la titulación individual en función de la pequeña propiedad y las parcelas, afirmó. 

Y agregó: el poder de los colonizadores se refleja en las medidas del Ejecuivo y en el paulatino alejamiento de la revolución agraria y el impulso de la revolución productiva.

Los colonizadores, de acuerdo con el experto, operan como un gremio afín al proyecto político masista. “Yo no sé si hay acuerdos explícitos, pero sí son visibles pactos implícitos (entre el Ejecutivo y los interculturales) y uno de ellos es el incremento en la producción capitalista de pequeña propiedad que relega el discurso de lo comunitario, andino, amazónico”.

Vadillo no duda en señalar que los colonizadores funcionan con una mentalidad capitalista y lógicas productivas asociadas con la propiedad individual de la tierra.

De hecho, el secretario general de los colonizadores de Bolivia, Antonio Cárdenas, no dudó un segundo en asegurar que el presidente Evo Morales les prometió dotarlos de parcelas en el parque Isiboro Sécure durante la campaña electoral de 2009.

Es indudable que los colonizadores, aglutinados en una confederación que acoge a la mayoría de las Seis Federaciones de Productores de la Hoja de Coca del Trópico de Cochabamba, son el sector que más fuerte reclama la construcción de la carretera que atraviesa el TIPNIS. Son los principales interesados.

Las demandas por tierras de parte de los colonizadores no han cesado y son un sector que observa que los indígenas ya han recibido demasiadas dotaciones. De hecho, la CSUTCB, otrora vanguardia de los movimientos, ahora sigue los lineamientos de este sector.


Publicado en el suplemento IDEAS de Página Siete el  4 de septiembre de 2011.