lunes, 13 de diciembre de 2010

La vida después del Cablegate

¿Cómo queda el globo después de que 251.287 documentos de la diplomacia de los Estados Unidos son filtrados por Wikileaks y comienzan a ser publicados a través de cinco de los más grandes medios de comunicación del mundo? Respuesta fácil y obvia: distinto.

Sin embargo, es necesario descomponer la interrogante para entender la magnitud de lo que nos estamos cuestionando. Para aproximarnos, en la medida de nuestras mortales posibilidades, a la dimensión real de lo que la historia recordará como el Cablegate.



¿Qué hay con Wikileaks?

Los acontecimientos inmediatos al destape de la gran filtración pusieron en duda el papel de la fundación Wikileaks, la organización de hackers dedicada a recibir documentos filtrados para, después de una verificación, ponerlos a disposición de cualquier ciudadano.

El mundo (y particularmente la Interpol) volteó sus ojos a Julian Assange y a su ejército de guerrilleros de la web. Hay órdenes de captura internacionales, demandas por abuso sexual en el medio (contra el cabecilla de tropa) e incluso ofrecimientos de asilo provenientes de América Latina.

Una cosa es cierta, esta organización, que recibió calificativos que transitaron entre heroico y terrorista, negoció con un conglomerado mediático poderoso para dar a conocer los documentos de Washington y sus sucursales. Wikileaks eliminó la acción directa, bandera en esta clase de actividades hacker, y accedió a que un intermediario (cuatro diarios y una revista) medie en la difusión.

Una a favor de Wikileaks. Los poderes fácticos no admiten medias tintas o cuando menos tratan de anularlas. Si tienes una gran noticia y no llamas la atención del complejo mediático, no tienes una gran noticia. Acudir a El País, Der Spiegel, Le Monde, The Guardian y The New York Times aseguraban la trascendencia del Cablegate, pero a un costo que multiplica los cuestionamientos en todo el mundo.

Los cinco

¿Por qué son estos cinco los elegidos? Pensar que fue solamente por la necesidad de garantizar impacto se insinúa ingenuo. El panorama se enturbia cuando nos enteramos que estos medios comenzaron a filtrar lo filtrado. El primer cable que se conoció de la embajada norteamericana en La Paz reemplaza nombres de informantes por “xxxxxxx”.

El País de Madrid, al inicio de la oleada de revelaciones, informó que los cinco medios de comunicación acordaron proteger la seguridad de algunas personas y definieron a grandes rasgos el orden en el que publicarán cables y notas periodísticas. Y el panorama se enturbia un poco más cuando conocemos que, a través del The New York Times, este conglomerado conversó con el Departamento de Estado.

Dato no menor. Wikileaks ya trabajó antes, en la revelación de los papeles de la guerra de Irak, con The Guardian, Le Monde y el diario neoyorquino más poderoso. Desconfiamos de los cinco, sí, ¿y de Wikileaks?


Las portadas de Der Spiegel y The Guardian del día del destape

 251.287 cables


Del cuarto de millón de documentos, sólo 8,017 vienen del Departamento de Estado. Todo lo demás salió de las sucursales que tiene Washington en todo el mundo. Es un dato desalentador considerando que las decisiones se toman en edificios como el Pentágono y la Casa Blanca y no en los búnkeres que tiene Estados Unidos en La Paz, La Habana o Kuwait.

El 90 por ciento de los documentos filtrados proviene de capitales del mundo, ninguno de ellos tiene la máxima categoría de confidencialidad para EEUU “TOP SECRET”, y, por lo visto hasta ahora, la mayoría contiene consideraciones recogidas por diplomáticos estadounidenses en sus conversaciones con las supuestas “élites” políticas y grandes analistas de todo el mundo.

En realidad, estas informaciones y análisis que salen de las embajadas norteamericanas no son más que insumos básicos para que Washington defina su política internacional. La etapa más primitiva de la construcción de las relaciones exteriores de Estados Unidos.

Volvemos a la pregunta

Rayada la cancha, se distinguen tres escenarios que pueden redefinirse a partir del Cablegate. La política exterior norteamericana, en particular, las relaciones internacionales a nivel general y el universo de las informaciones.

La filtración de documentos más grande de la historia, algo que por sí solo tiene una significación importante, ya determinó que Estados Unidos instruya el desarrollo de un nuevo sistema de transmisión de información. Además, el presidente Obama ya designó a un “Zar Anti-infiltraciones” para evitar que se repitan fenómenos similares.

Los congresistas norteamericanos llegaron a pedir que el militar acusado de ser la fuente de la fuga de documentos sea fusilado mientras que el sitio web de Wikileaks soporta ataques informáticos que obligan a los activistas de la web a redoblar esfuerzos para mantener el sitio en la red.

La última propuesta que se debate es aprobar una norma para que se elimine Wikileaks.org del directorio de internet. La representante republicana Candice Miller graficó el sentir del ala conservadora de la política estadounidense:"Julian Assange y Wikileaks son criminales cuyas acciones son de gran ayuda para los terroristas y para los regímenes criminales de todo el mundo. Ya es hora de que el Gobierno cierre Wikileaks".



El destape de rumores crispó a Washington y ya provocó algunas reacciones furibundas en la comunidad internacional. En CNN, el primer ministro Ruso Vladimir Putin afirmó que las informaciones vertidas sobre su persona por diplomáticos estadounidenses son arrogantes, groseras y carentes de ética.

El ministro de Relaciones Exteriores de Italia, Franco Frattini, afirmó que el Cablegate equivale una transformación similar al 11 de septiembre, sólo que esta vez la transformación es en el mundo de la diplomacia.

Puede que las relaciones interestatales no se transformen radicalmente, sin embargo, a medida que se conozcan más criterios vertidos entre altas autoridades de varios países, las usuales sonrisas en las visitas protocolares serán más desconfiadas.

Todavía es prematuro, salvo Washington, los cinco medios elegidos y otras esferas de poder, nadie puede asegurar que entre 251.287 cables no exista uno que sacuda el tablero mundial. Si no sucede eso, quedará un capítulo más detrás del Watergate, Irangate, Sexgate y otros destapes. Como dijo la BBC, unos gates son más escandalosos que otros y es muy difícil medir cómo será la vida después del Cablegate cuando aún no se conoció el 1 por ciento de los documentos.

1 comentario :

  1. Creo que hay que analizar el hecho, que esto mostró como los gobiernos intentan controlar la información en la red. Ya vimos como las empresas doblan el brazo sin pensarlo.

    Se debe hacer un análisis mas profundo de la censura y toda la supuesta "ciberguerra" desatada.

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