lunes, 18 de octubre de 2010

Puerto Rico sueña con ser la capital boliviana de la pesca

 
LUCHA. Un municipio que combate con la historia y con la naturaleza para mejorar su situación.

1986, el Gobierno de Víctor Paz Estenssoro decide elegir a Puerto Rico como el sitio “ideal” para confinar a los líderes sindicales que encabezaban las protestas contra un Decreto Supremo que estaba por cambiar al país, el 21060. El MNR escogió esa población pandina por su difícil accesibilidad, ubicación geográfica, inexistencia de telecomunicaciones y principalmente por el despiadado calor del lugar.
2010, Puerto Rico, a tan sólo 138 kilómetros de Cobija, ha mejorado significativamente en cuestión de servicios aunque en otros aspectos todavía exhibe las mismas precariedades de la época en la que allí trasladaban a los opositores a la administración del MNR.

24 años después, este municipio pandino no quiere ser más recordado como un campo de concentración y aspira a convertirse en la capital boliviana de la pesca. Es por eso que, desde hace tres años, organiza el Torneo Internacional de Pesca en Bote, el más importante que se realiza en el país.


Paiche, la pesca del día. ¡¡Era más alto que yo!!

La partida de Cobija es en la madrugada, minutos antes de la salida del sol. El camino, desde la capital pandina, sigue siendo de tierra y así también son casi todas sus calles. Aunque existen varias construcciones modernas, con alcantarillado y luz eléctrica, todavía se encuentran casas improvisadas de madera que sobreviven al polvo, la humedad y las décadas.

El calor que “padecieron” los viejos líderes sindicales, de acuerdo a los testimonios que dieron cuando volvieron, tampoco ha cedido, todo lo contrario (calentamiento global le dicen). Es normal en esta región que la temperatura supere los 35 grados centígrados la mayor parte del día.

Poco después de las 11 de la mañana, momento en el que se produce la partida de los botes, el calor es agobiante. Varias cañas, hilo plástico trenzado, baldes con agua salada, cuchillos y palos acompañan a los equipos de pescadores que llegaron desde Brasil, Perú, Canadá, Japón y diversos puntos del país, fundamentalmente de tierras orientales.

Las pequeñas embarcaciones surcarán los tres ríos que se juntan exactamente frente a la población: el Orthon, el Tahuamanu y el Manuripi. Seis horas después deberán volver al punto de partida con la pesca del día para que los jurados definan al ganador de este año.

Esta población existe como asentamiento desde 1903 y fue la primera capital de Pando cuando se creó el departamento amazónico en 1938. Sus primeros pobladores fueron parte de la Columna Porvenir, que protagonizó la Guerra del Acre con Brasil.

La agricultura fue, desde siempre, la principal actividad de Puerto Rico, si no la única, gracias a las extensas y bondadosas tierras que lo rodeaban. Sin embargo, en los últimos años el descalabro ecológico y el abuso de los suelos (chaqueos y desmontes masivos) provocaron que la pesca se convierta en la mejor alternativa para la subsistencia. Lamentablemente el impacto ambiental ya afectó, también, a los ríos.

Abel “Choco” Ferreira es el dirigente de la Federación de Pescadores de Puerto Rico y ya son 15 años que vive de la pesca en los ríos Manuripi, Tahuamanu y Orthon. Esto está muy fregado, sentencia con conocimiento de causa. Él es uno de los que debe constatar a diario lo que los ingenieros ambientales diagnosticaron hace meses. Ya no hay muchos peces, se fueron a Brasil en busca de refugios por la falta de agua.

El “Choco” no participa de los torneos de pesca y los organizadores respiran aliviados por eso. “Conoce todos los secretos de los ríos”, comentan.

La unión de los tres colosos del Amazonas
Foto propia.

En las orillas del Manuripi todo es fiesta. Mientras los pescadores pasan hilos por cañas, amarran los ganchos y reman, la gente aguarda su retorno con música pandina y latas de cerveza. Algunos bailan mientras un grupo de mujeres prepara las ensaladas y guarniciones para el festejo de la noche. Son las 3 de la tarde y el sol no da tregua.

Precisamente es el calor el responsable del drama que azota a Puerto Rico. Los focos de calor y el efecto invernadero global han comenzado a afectar los niveles del agua en los ríos entre los meses de abril y noviembre (el resto del año el peligro son las inundaciones).

La directora de Medio Ambiente del gobierno departamental de Pando, Ericka Navarro, que asiste todos los años al Torneo, comenta las cifras del descalabro. Según explica, la altura de los ríos bajó hasta ocho metros este año y la subida anual de las temperaturas complicará más el panorama en el futuro.

Rodrigo Loza, un ingeniero ambiental responsable de monitorear las variaciones en el ecosistema de la región, no es más optimista. Cuenta que los incendios han contaminado el agua y eso merma la cantidad de peces en los ríos.

El pacú y el surubí son los favoritos de la mayoría por su exquisito sabor, fritos o en chicharrón. Cada vez hay menos pirañas y ya casi no quedan dorados y xananas. Sin embargo, el que concita la atención de todos es el famoso “paiche”, un pez gigante que puede llegar a medir más de dos metros y pesar más de 70 kilos.

Para pescar uno hay que usar hilo plástico doble porque si no se rompe por su fuerza. Además, en la faena, deben participar todos los tripulantes de la embarcación. El paiche enloquece cuando siente que fue enganchado y comienza a saltar a la superficie.

Hay que apuntarle a la boca o a la frente y soltarle el “palazo” para atontarlo y así poderlo agarrar. Ése es su punto más sensible. El peligro es que muchas veces el paiche terminó volteando las embarcaciones antes de que alguien pueda atinarle con un remo en la cabeza.

Este año no se rompió la marca de un ejemplar que medía 2 metros y pesaba 72 kilos. Sin embargo, un equipo logró pescar uno de estos peces y, lógicamente, se hizo del premio. Pesó 56,2 kilos y tenía de altura 1,83 metros. En la noche se convirtió en tres pailas de chicharrón. Otra costumbre es que todo lo pescado en el torneo se destine para la ceremonia de premiación en la noche.

El festejo de la noche, seis tipos de pescado e interminables cervezas Bahía
Foto propia.

Doble motivo para celebrar, el equipo que ganó el premio este año es de Conquista, otro municipio pesquero que queda a 56 kilómetros de Puerto Rico.

“Nosotros no dañamos el medio ambiente con el torneo, más bien lo que queremos es mejorar la calidad de vida del departamento y dar un impulso al turismo”, aclara Daphne Espinoza, docente de Biología, coordinadora rural de la Universidad Amazónica y principal organizadora del Torneo Internacional de Pesca de Puerto Rico.

Espinoza destaca que la iniciativa -promovida por la Gobernación de Pando, el municipio de Cobija, la Universidad Amazónica y algunas empresas privadas- apunta a fomentar el turismo y consolidar a Puerto Rico como una región pesquera. Este año participaron equipos de Trinidad, Riberalta, Santa Cruz, La Paz, Conquista y Cobija, además de los equipos internacionales.

“Tenemos tres ríos a la vuelta de la esquina, es una fortaleza que debemos explotar”, sentencia Espinoza al tiempo que la gente comienza a disfrutar los platos elaborados con seis clases de pescado. Parece ironía pero es la realidad, en esta población apuestan todo a las cañas y a las redes a pesar de que los peces se van.

Puerto Rico, este ex campo de concentración de clima inclemente, está decidido -desde sus instituciones hasta sus pobladores- a combatir a la historia y al calentamiento global, de ser preciso, para cumplir su objetivo de ser la capital boliviana de la pesca. Hace años que comen de ese sueño.

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Publicado en Página Siete el 12 de octubre de 2010.

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