lunes, 25 de octubre de 2010

El factor cocalero, rebeldes y consentidos de la hoja emblema del proceso de cambio

Publicado en el suplemento IDEAS de Página Siete el 24 de octubre de 2010


Hijastros”. Los productores de coca de los Yungas, en mitad del bloqueo de caminos que protagonizaron durante las últimas dos semanas, no dudaron en utilizar ese término para definir como sienten que son tratados por el presidente Evo Morales.

El corte de carretera, que ingresó en cuarto intermedio hasta el 5 de noviembre, es el tercer conflicto en bastiones masistas en lo que va del año (antes Caranavi y Potosí) y el primero que involucra al bloque de cocaleros que mayor rebeldía muestra frente a los lineamientos del oficialismo.

Para los yungueños, Morales trata a sus pares del Chapare como a sus “hijos predilectos”; aquéllos que se benefician con proyectos de desarrollo, obras y ventajas para la plantación de cocales y la comercialización de los mismos.


Caricatura de Abecor

Sin embargo algunos elementos tienen en común, rebeldes y consentidos. En su momento, ambos han logrado imponer sus demandas ante el Gobierno y tienen representantes en el Órgano Ejecutivo y Legislativo. Además, en los dos bloques ya existen focos disidentes e indisciplinados.

El conflicto reciente destapó que la relación entre los dos polos más importantes de producción de la hoja emblema del proceso de cambio está rota. No vamos a discutir con ellos (las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba), no han estado con nosotros en este conflicto, así que no podríamos, sentenció Claudio Manríquez, secretario permanente de la Asociación Departamental de Productores de Coca (Adepcoca).

En realidad la relación ha sido conflictiva desde que el Chapare irrumpió en el mercado tradicional de la hoja, tradicionalmente controlado por los yungueños, y se agudizó a partir de la llegada del cocalero más famoso del trópico cochabambino al Palacio de Gobierno. Ya en la primera gestión de Morales, el ex senador del Movimiento Al Socialismo y ahora líder de la disidencia Lino Villca denunciaba instructivos gubernamentales que favorecían la comercialización de coca chapareña por encima de la yungueña.

“Siempre los Yungas y el trópico de Cochabamba han recibido un tratamiento diferente, a pesar de que la coca yungueña tiene realmente un contenido de identidad cultural y la hoja del chapare es ilegal, según la Ley 1008”, asegura Villca, quien reivindica que en su región no se ha detectado que operen bandas de narcotraficantes. “Ni los anteriores gobiernos ni el actual entraron a los Yungas para erradicar, porque no hubo motivo. El narcotráfico está en Cochabamba y en Santa Cruz. En los Yungas no se encontró cocaína”.

Según el ex parlamentario, el desarrollo alternativo es prácticamente inexistente en Yungas, mientras que en Cochabamba se erige ya una planta para industrializar la hoja de coca.



Villca, que fue dirigente yungueño y fundó el Movimiento Al Socialismo junto a Morales y otros dirigentes sindicales y campesinos, ahora tiene un propio partido político que ya le propino unos cuantos reveses al oficialismo.

El 4 de abril, el Movimiento Por la Soberanía (MPS) obtuvo seis alcaldías en la región yungueña, mientras que Adepcoca (que también participó en los comicios regionales con sigla propia) se impuso en dos municipios; todas esas comunas fueron bastiones del MAS hasta esa elección. Todos los alcaldes electos y concejales salieron desplazados del seno del masismo después de que no pudieron ser candidatos del partido de Gobierno por las fuertes disputas internas.

La más reciente elección, además, es la primera en la que un movimiento cocalero se desprende del liderazgo de Evo Morales. En aquella oportunidad, los Yungas castigaron al candidato masista para la Gobernación paceña, César Cocarico, que se impuso con “apenas” el 50 por ciento de los votos (Morales, unos meses antes alcanzó el 83 por ciento de respaldo en La Paz). Los productores de coca yungueños propusieron que su dirigente, Félix Barra, sea el postulante oficialista.

En julio, Villca convocó a otros ex referentes del Movimiento Al Socialismo para “reconstruir el instrumento político”. En aquel encuentro estuvieron Filemón Escóbar, Román Loayza, Óscar Chirinos y otros dirigentes de regionales campesinas contrarias al oficialismo como Rufo Calle. El próximo encuentro, para definir las características del nuevo proyecto partidario, será en noviembre.

El Chapare tampoco es más un plato de leche, si es que algún día lo fue. Desde 1999 que el MAS no perdía un municipio en el trópico de Cochabamba, sin embargo en Colomi, el Movimiento Sin Miedo le ganó al partido de Evo Morales por 72 votos (3.984 votos del MSM contra 3.912 votos a favor del oficialismo). Mismo fenómeno, líderes regionales optaron por participar con otra fuerza política después de que quedaron al margen de las listas de candidatos masistas.

El pasado fin de semana, en Lauca Ñ, Cochabamba, Morales recriminó fuertemente a los cocaleros del Chapare. "Algunas federaciones se han convertido en un negocio, ustedes saben que una parte de nuestra coca es desviada al problema ilegal". Es la primera vez que el Presidente reconoce que el narcotráfico alimenta sus operaciones con la coca que se produce en el trópico donde se constituyó en líder.

Medios de comunicación de todo el mundo replicaron las declaraciones del cocalero devenido en primer mandatario, sin embargo en el Chapare todos los productores de la hoja conocían esa realidad. En los oídos de ellos retumbó mucho más el durísimo llamado de atención de Evo, que les enumeró sus faltas disciplinarias y “trampas” para multiplicar los cocales.


 Chapare...

Las Seis Federaciones de Productores de la Hoja de Coca del Trópico de Cochabamba jamás permitieron que Morales renuncie a la Secretaría Ejecutiva de ese sector y lo ratificaron sistemáticamente en todos sus congresos ordinarios a pesar de que es Presidente del Estado. La última vez que fue reelegido fue en junio de este año y ya lleva 14 años a la cabeza de los cocaleros del Chapare.

Si bien el Jefe de Estado señaló que su nombramiento como máximo líder del sector “es más que nada simbólico" porque sus obligaciones presidenciales le impiden tener una vida sindical activa se comprometió a reunirse cada dos meses con los demás dirigentes cocaleros.

Las Seis Federaciones cuentan con 40.000 afiliados mientras que en Adepcoca existen 35.000 miembros orgánicos, sin embargo uno de los dos grupos casi siempre lleva las de ganar.

Dos de los tres principales cargos públicos del área son ocupados por representantes de los cocaleros de Cochabamba. Se trata de Felipe Cáceres, viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, y Luis Cutipa, principal responsable de la Dirección General de la Hoja de Coca e Industrialización (Digcoin), en tanto que el Viceministerio de la Coca y Desarrollo Integral es dirigido por el yungueño Germán Loza.

Cáceres es una de las pocas autoridades gubernamentales que se mantiene en el cargo desde el primer día de Gobierno de Evo Morales y no goza de la simpatía de los cocaleros del norte de La Paz.

Precisamente de este despacho se emitió una norma, aprobada el 14 de junio de 2007, que avala un convenio logrado el 30 de mayo de ese año en Sacaba por representantes de la Digcoin, las seis federaciones del trópico cochabambino y de los detallistas. Adepcoca no fue invitada a participar en esa reunión.

Los cocaleros de los Yungas paceños, en 2009, denunciaron que no conocían aquella Resolución Administrativa del Viceministerio de la Coca, que obliga a los vendedores al detalle a adquirir mensualmente cinco paquetes, equivalentes a 500 libras de la hoja que se produce en el Chapare bajo sanción para quienes no la acaten de perder la licencia de comercialización.

Los dirigentes de Adepcoca rechazan desde entonces las decisiones tomadas por el Gobierno para forzar a los consumidores habituales de la coca a acullicar o tomar mates con el producto del Chapare. "Esas hojas no parecen de coca, sino de un cafeto. Son grandes y tienen un sabor amargo", afirmaron.

Estas diferencias, cada vez más marcadas, han obligado al Gobierno a practicar una suerte de equilibrismo para mantener satisfechos a ambos polos de productores de coca. Los chapareños, aparentemente, resultan ser los beneficiados y esto le ha significado al oficialismo la pérdida de alcaldías, dirigentes y respaldo en el norte de La Paz.

El factor cocalero, dentro de la gestión gubernamental, se vislumbra más complejo en adelante, cuando inicie la redacción del proyecto de Ley de la Coca, la que reemplazará a la emblemática 1008. El tratamiento de esta norma empezará cuando se concluya con el estudio de consumo de coca encargado al Instituto Nacional de Estadística.

En los Yungas y en el Chapare ya se alistan para participar en este debate, que para ellos será toda una batalla.

1 comentario :

  1. Si aceptamos que la coca no es (no debería ser) una sustancia controlada, mal haremos en aceptar que una ley "de la Coca" reemplace a la "de sustancias controladas".

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