domingo, 15 de agosto de 2010

Otra vez por culpa de la riqueza


Publicado en el suplemento IDEAS de Página SIETE el 15 de agosto de 2010

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Más alla del pliego petitorio potosino, se cierne el fantasma histórico de la eterna postergación en medio de la riqueza.
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RADIOGRAFÍA. Todo gira alrededor de las reservas de piedra caliza del cerro Pahua, los recursos hídricos del manantial Silala, el litio del salar de Uyuni, la mina San Cristobal y la explotación del Cerro Rico. La “nueva” fortuna de Potosí despertó a su gente y destapó una vocación federalista relacionada con la administración directa de sus recursos naturales y no revivir el saqueo histórico a su región.
 No hay caso
El 9 de julio, Alfonso Mamani, curaca mayor de los 11 ayllus de Coroma, en presencia de Celestino Condori, presidente del Comité Cívico Potosinista (COMCIPO), y otros miembros del Consejo Consultivo de ese departamento, avisó que la decisión de los comunarios de la zona fronteriza con Oruro era no permitir la pérdida de más riquezas de la zona.
Aquella reunión, tres semanas antes de que estalle el paro total que sacudió la región, sirvió para alertar a la institucionalidad potosina de los peligros que traería la Ley Marco de Autonomías y Descentralización (LMAD), que en ese entonces aún era debatida por la Asamblea Legislativa Plurinacional.
El artículo 22 indica que el nivel central del Estado podrá conformar macroregiones estratégicas como espacios de planificación y gestión, por materia de interés nacional sobre recursos naturales, debiendo coordinar con los gobiernos autónomos departamentales que la integren.
El 17 de julio, Alfonso Mamani indicó, en una nueva reunión con los mismos protagonistas, que la norma puede significar la pérdida de una nueva veta de riqueza a favor de los vecinos orureños. 12 días después, con la LMAD ya promulgada, empezó el paro potosino con los comunarios de Coroma a la vanguardia y un pliego petitorio de seis puntos, entre los que se destaca la solución del conflicto limítrofe con Oruro.
Elocuente... Foto: Radiofides.com
El problema, más que centenario, de la división territorial que divide a Coroma con los ayllus de la zona de Quillacas (Oruro) tiene como epicentro la zona donde se ubica el cerro Pahua, donde se estima que existen 20 millones de toneladas de piedra caliza, materia prima fundamental para la elaboración de cemento (una fábrica de este material es otra de las demandas potosinas).
El recelo potosino, explica el cívico Celestino Condori, tiene que ver con la promesa del Gobierno de instalar cementeras en ambos departamentos. La versión que maneja la institucionalidad potosina es que no existe forma de sustentar una fábrica en Oruro por la falta de piedra caliza, por lo que el Ejecutivo planea destinar el yacimiento de Pahua para esa región.
Potosí cuenta con los yacimientos de piedra caliza de Qhara Qhara, Agua Dulce, Quehua, Mulasi, Karampampa, Colchaje, Payrumani Meza del Inca y Quiburi (este último cuenta con más de 100 millones de toneladas). Sin embargo la relación entre la institucionalidad potosina con la orureña no pasa por un buen momento y se radicalizó la defensa potosina del Pahua.
Oruro, que se declaró en emergencia de inmediato por la movilización de su vecino y que sigue el conflicto con atención, ya tuvo un enfrentamiento con Potosí por un pedazo del salar de Uyuni. A principios de año, el Comité de Defensa Territorial de ese departamento reclamó presencia de su región en la empresa evaporítica. El conflicto territorial hace la diferencia con los otros cinco puntos del pliego petitorio por las consecuencias económicas históricas que puede tener (Potosí ve en el litio y en el cemento a dos pilares para su relanzamiento).
Incluso el Gobierno lo reconoció, a través del ministro de la Presidencia Óscar Coca, que los otros pedidos (la cementera, el complejo metalúrgico de Karachipampa, el aeropuerto internacional, caminos y la preservación del Cerro Rico) podrán ser atendidos en el corto plazo y que el obstáculo real es el problema limítrofe. La hostilidad creciente entre las representaciones potosinas y orureñas complejizó la instalación de una mesa de diálogo.
 Las reservas de piedra caliza del cerro Pahua. Crédito de foto: es obvio
Instituciones cívicas, ayllus y otras organizaciones potosinas preparan anteproyectos de Ley para la explotación del litio de Uyuni (la reserva más grande del mundo) y para la redistribución de las regalías por las minas. Mientras, la Federación Regional Única de Trabajadores Campesinas del Altiplano Sud (FRUTCAS) se reitera en su posición de no renunciar al pago de la deuda histórica chilena por el usufructo del agua del manantial Silala. En marzo de este año Condori anunció que de esta entidad surgió primero la propuesta de crear un décimo departamento y luego la consigna de Potosí federal, algo impensable sólo hace algunos meses.
Como dijo el curaca Mamani hace un mes, los pobladores potosinos no quieren perder más recursos naturales y trabajan (como nunca lo hicieron en la historia) desde hace años en proyectos para explotar sus riquezas.
Todos los protagonistas del conflicto, del Gobierno y de Potosí, denunciaron otros intereses en la movilización y en muchos casos se pudo constatar que las denuncias eran ciertas. El propio Condori señaló, la anterior semana, que el grupo que lo golpeó hasta que perdió el conocimiento responde a René Joaquino. Este sector está identificado como uno de los más violentos y radicales en las marchas que se suceden a diario en la Villa Imperial. El alcalde potosino juega su propio partido prolongando su mandato al poner trabas a la instalación del Concejo Municipal que puede suspenderlo temporalmente en cumplimiento de la Ley de Autonomías.
Sin embargo, aquellas particularidades no pueden explicar la inédita alianza entre indígenas, mineros, obreros, cívicos, fabriles, futbolistas, trabajadoras sexuales y otros sectores que logró quebrar la base social y las figuras del Movimiento Al Socialismo (el gobernador oficialista Félix Gonzáles, entre lágrimas, se plegó a la movilización debido a la presión social). La cantidad de recursos con los que aún cuenta este departamento despiertan el sueño de una nueva época de bonanza para la región, añoranza que acuña Potosí desde la colonia.


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