lunes, 19 de abril de 2010

Todocampista de Política

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Mi primera computadora salió de ANF, aprendí internet en La Razón y conocí la TV por cable en EFE; y aunque todo eso no es garantía de absolutamente nada soy feliz de seguir viviendo/creciendo en una sala de redacción.
(esto le dije a los compañeros en el brindis por los nuevos días)



A horas de que un nuevo divertimento periodístico (mo_i_6 dixit) conozca las calles me nace, del entusiasmo de formar parte de la aventura, la necesidad de hacerte parte de un nuevo compromiso.


Pasa que abril es así, trae buenas y pinta las pálidas. Y en este año tan lleno de imprevistos y giros ásperos, con quiebre de salud incluido, siento que este mes me da la chance de pegar el levante que necesito desde hace un tiempo. Tregua o muerte me diagnosticó una amiga en febrero y leyó tan bien mi realidad que unos días después dormía en una clínica. Reventado por el vértigo electoral de diciembre y la maratónica falsa sucesión presidencial de enero, el cotidiano urgente y brusco había terminado de consumirme la iniciativa y la chispa, la carga periodística se comió mis horas de sueño y mi ánimo y después pasó lo de la vesícula.


Mi escritorio en Villa Fátima, dicen que era uno de los más ordenados

Allí tomé la decisión, con varios litros de suero en mi organismo me di cuenta que ya no sentía a Villa Fátima como mi casa (algo que sí sentí entre 2008 y 2009) y que el momento de volar había llegado. Antes de escribir a contracorazón era preferible salir. Y ahí, como si fuera el guiño más certero de la vida, llegó la convocatoria para este nuevo capítulo. Entendí que valía la pena jugarse y me la jugué.


Me fui con un nudo en la garganta, no podía ser de otra manera. Nostalgiando por los buenos ratos, las amistades logradas, varios viajes y todo lo que aprendí en dos años. ¿Parece poquito tiempo no? Lo es, pero fue un periodo muy intenso. En ese tiempo vivimos el primer referéndum Revocatorio de la historia del país, 72 instituciones públicas fueron tomadas/saqueadas/quemadas en cinco departamentos, 13 personas murieron a tiros en Porvenir, negociamos una nueva Constitución en sesiones maratónicas y clandestinas del Congreso, aprobamos esa Carta Magna en las urnas, tuvimos casos de corrupción escandalosos, se destapó lo del terrorismo, reelegimos un Presidente, inauguramos las autonomías y otro millón de sucesos que convirtieron en un hábito el llegar a casa después de la medianoche (y sobrio).

En la linda ch'alla/parrillada/guitarreada con el Richard y el Marco.
Todavía no hemos logrado que la Vero nos disculpe por el caos.
¿Alguien ofrece casa para repetirla?



Ahora, con dos meses de descanso, me toca volver a las canchas y lo que corresponde es renovar el compromiso con vos, cómplice/lector. Un pacto por el que ambos nos acompañaremos en la construcción del cotidiano, con calidad informativa, creatividad y generosidad en el relato. Una actitud más serena (sin perder dinamismo) para poder dimensionar con más claridad lo que sucedió y lo que sucede en el país. Pisar el balón en lugar de reventarlo, levantar la cabeza, mirar al frente y a los costados para definir con mayor precisión por donde empezamos la jugada. Por eso digo que jugaré de Todocampista de Política. Polifuncional creativo ansioso por conectar sus jugadas con el resto del equipo y, en la medida de mis limitaciones, poner pases con precisión.

Esa es la idea, así de simple, que cada mañana no te encuentres con mezquinas y rutinarias notas declarativas sino con los elementos que permitan recrear lo que pasó el día anterior. Esto, por la propia dinámica informativa, es difícil en mi sección y mis debilidades no ayudarán mucho pero siento que es un deseo legítimo al que puedo aspirar. En eso quedamos.



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