viernes, 29 de mayo de 2009

24 de mayo, un año después

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El sábado nueve de mayo, antes de irme al festejo del día del periodista, reuní a los muchachos del Observatorio del Racismo para charlar sobre la investigación que realizaron en Sucre. A poco de cumplirse un año de esa tarde malparida, plena de vergüenza y humillación, encontré en el acercamiento realizado por estos investigadores no sólo un ejercicio de explicación/interpretación, encontré una provocación y un desafío: la permanente participación en la construcción de un escenario que rompa con las estructuras racistas que forman parte de nuestro país. Para que el 24 de mayo de 2008 no se repita nunca más. De aquella charla quedó esto.

"La marcha de la victoria", después de haber hecho lo que hicieron. Manga de hijos de puta / Foto: Observatorio del Racismo

Aparece un estudio sobre las causas de la vejación pública de campesinos en Sucre.
24 de mayo, un año después

por
boris miranda*

La humillación a la que fueron sometidos los campesinos el 24 de mayo del año pasado fue la revancha de la población sucrense porque la Asamblea Constituyente no restituyó a esa ciudad como la capital plena de Bolivia. La conclusión es del Observatorio de Racismo, una institución nueva que es promovida por el Defensor del Pueblo y la Universidad de la Cordillera. Un equipo de investigadores acompañó los acontecimientos sucedidos en Sucre entre los años 2007 y 2008, fundamentalmente relacionados con el proceso constituyente y las manifestaciones de la gente de aquella ciudad buscando recuperar los dos poderes del Estado que se perdieron en la Guerra Federal. Los resultados de su investigación se presentaron recientemente.

Un día antes de que Sucre festeje el 199 aniversario del levantamiento contra la corona española estaba programada una visita del presidente, Evo Morales, en la que regalaría ambulancias a los municipios rurales del Departamento. El acto de entrega se iba a realizar en el estadio Patria en horas de la tarde. La Federación de Campesinos de Chuquisaca instruyó a sus bases trasladarse hasta la ciudad capital para recibir al Primer Mandatario.

La Asamblea Constituyente cerró oficialmente su trabajo el 8 de diciembre en Oruro. Tuvo que trasladarse porque le fue imposible continuar sesionando por el constante acoso de la población sucrense que, encabezada por el Comité Interinstitucional, exigía que se le devuelva a la capital de Bolivia los dos poderes que funcionan en La Paz desde 1900, el Ejecutivo y el Legislativo. El 24 de noviembre, dos jóvenes sucrenses murieron a causa de los enfrentamientos en la última sesión del cónclave en esa ciudad, en el cuartel militar de La Glorieta.

Uno de los investigadores del Observatorio,
Eduardo Paz, explica que la partida de la Asamblea y la aprobación del proyecto constitucional dejó a Sucre “profundamente frustrada”, porque no se logró el objetivo de recuperar la capitalidad plena. El sociólogo explica que, durante los primeros meses de 2008, el Comité Interinstitucional organizó paros cívicos, movilizaciones y actos de protesta contra la nueva Constitución; sin embargo estas manifestaciones carecían de “efectividad política”, porque las decisiones pasaban por La Paz y ya no tenían un escenario para presionar, como pasó durante 2007.

“Se peleó de manera muy intensa hasta que la Asamblea se fue a Oruro. Y con los constituyentes deliberando en otra ciudad, Sucre no tenía un punto sobre el cual ejercer presión. La llegada de Morales fue algo útil para saldar cuentas. Hasta ese 24 de mayo todo lo que sucedía en Sucre no tenía trascendencia política, no tenía peso ni efectividad”.


La mayoría de estas pintadas ya desapareció, estaban a principios de 2008 / Foto: Paola Bolívar

Una de las conclusiones del estudio señala que la población sucrense aprovechó aquella fecha para descargar la frustración e impotencia acumulada desde que los asambleístas dejaron la capital. La visita del Presidente fue una oportunidad para realizar una protesta con trascendencia política. Protesta que derivó en la humillación de más de 40 campesinos en la plaza central, donde fueron obligados a vivar a Sucre y repudiar al Movimiento al Socialismo y a Evo Morales.

Bethel Núñez, del Observatorio, señala que durante los meses previos a mayo la ciudad reclamaba que el Primer Mandatario pidiera perdón por los muertos y heridos de La Glorieta. Según la investigadora, Sucre había identificado a los campesinos del MAS como los culpables de que la ciudad no recuperara los poderes. La mayoría de los constituyentes del oficialismo eran indígenas.

Núñez explica que la institucionalidad sucrense estaba concentrada en el Comité Interinstitucional. La Universidad San Francisco Xavier, el gobierno municipal, el Comité Cívico y el resto de las organizaciones vivas, incluyendo los medios de comunicación locales, respondían a los dictámenes de aquella corporación. Entonces, dice, los hechos de violencia y racismo que se fueron presentando entre 2007 y 2008 se fueron legitimando y consintiendo porque la sociedad aceptaba las determinaciones del ente interinstitucional.

El informe del Observatorio explica que ese proceso de legitimación fue tolerando cada vez por mayores muestras de racismo y violencia. Este proceso de acumulación derivó en los hechos del 24 de mayo del año pasado. En este punto se destaca el papel de Televisión Universitaria, que convocaba y alentaba las movilizaciones de los jóvenes sucrenses.

Pasado el mediodía de esa fecha, los campesinos fueron desalojados del Patria y se efectuó un acto improvisado en el que los líderes del Comité, Jhon Cava y Fidel Herrera, hicieron uso de la palabra. Luego de las intervenciones de la dirigencia, la población se desbordó y optó por perseguir a los campesinos y llevarlos a la plaza central para someterlos a un escarnio público.
Andrés Calla, investigador, calificó al episodio como la “exacerbación del racismo”.

éste duró hasta junio de 2008 / foto: Paola Bolívar

Martín Torrico, del Observatorio, realizó una descripción de Sucre en mayo de 2008. La definió como una ciudad conservadora que, además, estaba herida en su orgullo porque la Asamblea Constituyente no la restituyó como capital plena de Bolivia.

Una de las cuestiones más interesantes del trabajo realizado por el Observatorio es que la ciudad se vio transgredida e interpelada por la presencia de constituyentes indígenas. Siendo un lugar de tradición académica, la “culta Charcas”, el imaginario que la capital tiene de un legislador es el de un profesional formado. La llegada de los indígenas, para redactar nada menos que la próxima Constitución, rompió con el ideal de los sucrenses, “que se imaginaban la llegada de figuras con el perfil de, según Torrico, Samuel Doria Medina, Jorge Lazarte o, incluso, Carlos Romero”.

Chuquisaca es un departamento equilibrado, en términos poblacionales, entre el campo y la ciudad. No tuvo momentos de migración interna masivos, hecho que ha repercutido también en la composición social. La distribución espacial permite delimitar líneas imaginarias al interior de la urbe. El centro es “la ciudad blanca”, las casas de la colonia, el espacio de “lo sucrense”. Este elemento fáctico permitió la supervivencia de “la culta Charcas”. Afuera, en la periferia, están los campesinos; “ese era su lugar”, describe
Khantuta Muruchi.

¿Sucre es una ciudad racista?
Isidora Coria afirmó que las manifestaciones observadas en esa ciudad se destaparon, luego pasó lo que todos conocen. “Este imaginario de la ciudad culta estaba dormido, el conflicto lo destapó. La culta Charcas se recreo como un paraguas para una ciudad que llegó a cohesionarse en una consigna”. Coria relata que, en varias de las entrevistas, los manifestantes de la ciudad señalaron que el rechazo a la “invasión de los indígenas” con la llegada de la Constituyente lo sentían antes de que se materialice la reivindicación de la capitalidad. El peso de la culta Charcas. Este imaginario, según la investigación, forma parte de las manifestaciones de racismo estructural en la capital de la República.

*Publicado originalmente en:

Docus para descargar:

Para el fin de semana les prometo algo así como una segunda parte de este post con todo lo que sucedió en Sucre en los festejos del Bicentenario y, lógico, la marcha de desagravio de la Federación de Campesinos (a mi se me salió una lágrima). Fotos, algún video, cronicas, algunas ya publicadas de hecho y alguna otra cosita que se me ocurrirá en el camino.

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martes, 26 de mayo de 2009

"El grupo La Torre cerró después de nuestras denuncias"

2 opiniones
Por: Boris Miranda
http://www.laprensa.com.bo/noticias/01-05-09/01_05_09_segu3.php


“La Torre era un grupo de élite que gozaba de toda la confianza del prefecto Rubén Costas”.
“Uno de los ideólogos de la ‘departamentalización’ de las instituciones fue Juan Carlos Urenda”.


Eva Sara Landau es una activista de la autonomía departamental que actualmente reside en Miami (Estados Unidos) junto a su esposo Mauricio Iturri y sus hijos. Los cónyuges participaron activamente en la toma de entidades estatales en Santa Cruz, entre el 8 y 10 de septiembre del año pasado. En contacto telefónico con La Prensa confirmó la existencia del grupo La Torre, un bloque cercano al prefecto cruceño Rubén Costas, pero que se desarticuló después de que se denunciara su existencia. En una primera carta abierta de su esposo a la autoridad departamental se indica que este grupo “fracasó” en sus estrategias electorales, aunque se dice que el empresariado cruceño aportó a la causa autonómica con 100.000 dólares mensuales.

—¿Por qué acusa al señor Rubén Costas de ser un vendido?

—Mucha gente se ha enriquecido con una causa tan noble como es la autonomía. Denuncio la corrupción que maneja Rubén Costas en Santa Cruz. Muchas instituciones en esa región aportan a esta causa. Existía un lugar que se llama La Torre, tengo entendido que la cerraron después de las denuncias que se hicieron, porque las mismas instituciones dejaron de aportar después de la revelación de la misiva (El esposo de Landau, Mauricio Iturri, le envió una carta abierta al prefecto Costas denunciando malos manejos del grupo La Torre a los “más de 100.000 dólares que el empresariado cruceño dona a la causa autonómica”). Se le dio la confianza a Luis Orlando Justiniano y el señor, lamentablemente, lucraba de todas las instituciones que aportaban para el movimiento autonómico. Este mismo señor trabajaba con el MAS fletándole vallas publicitarias. Muchas veces no había espacios para el movimiento autonomista.

—¿Este señor Justiniano era de la entera confianza de Rubén Costas?

—Tengo entendido que es una persona de muchísima confianza del señor Costas. Por información que tengo sé que es el culpable de todas las tonteras que ha venido cometiendo Rubén. Todas las chambonadas eran por tener como asesor al señor Luis Orlando Justiniano. Errores como decir que el centralismo finalmente era autonomista, eso lo dijo Rubén Costas. Todos los vimos saliendo de una cena con Evo Morales y calificó esa cena como “amigable” y “muy respetuosa”. De eso es responsable Justiniano, que además ha lucrado con el dinero que gente particular e instituciones han aportado para el movimiento autonómico.

—¿Qué es el grupo La Torre?

—Era, porque lo cerraron después de nuestras denuncias. A la gente no le gustó lo que estaba haciendo Justiniano y le cortaron la mamadera. Se puede decir que era un grupo de élite por la amistad que tenían con Costas. Es gente de la confianza del prefecto Costas. Conocí al señor Luis Orlando Justiniano, lo conocí antes de venirme al exilio. Nos reunimos en Equipetrol, en la calle 4, donde se reunían. También estaba Jorge Sanquiz, al que incluso vi ese día. En el Gobierno del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) trabajaba como Director de Sustancias Controladas. Su esposa es la Directora de Auditoría en la Prefectura. Son las personas que yo conozco.

—Su esposo denunció que el empresariado cruceño aportaba 100.000 dólares mensuales para la causa autonómica, ¿quién y cómo se administraba el dinero que donaban ellos?

—No sé cómo se administraba. Sí sé que el hermano del señor Costas tiene una cuenta millonaria en Europa. El Prefecto viajó a Alemania con (Mario) Cossío. Ese viaje fue precisamente para firmar papeles a fin de hacer transacciones. Eso lo denunció mi esposo porque mi pueblo merece saber por qué no se consiguió el sueño autonómico.

—¿Qué pasó el año pasado, cuando tomaron las instituciones. Fue una idea de La Torre?

—La orden de la “departamentalización” de las instituciones salió de la Prefectura. Esa institución prohíbe a sus funcionarios asistir a manifestaciones con la camisa de uniforme, pero durante la “departamentalización” se vio a mucha gente uniformada, pero la idea salió de la Prefectura. Luego se declaró eso como un “golpe cívico-prefectural” y luego de que Rubén Costas se reúne con Evo se lo nombró “golpe cívico” nada más. El Prefecto fue a cambiar su libertad entregando la de los demás. Ningún funcionario de la Prefectura fue apresado, solamente agarran a los activistas y a los cívicos.

—¿Quiénes más fueron los ideólogos de la toma de instituciones?

Uno de los ideólogos de la “departamentalización” fue el señor Juan Carlos Urenda y luego salió diciendo que gracias a la toma de instituciones se había perdido la autonomía. No es justo que una persona que fue parte de la planificación luego haga responsable a la juventud que salió a las calles de la pérdida de la autonomía. No estuve en esa reunión, pero sé que estuvo el doctor Urenda como uno de los ideólogos.

—¿Cuál era el siguiente paso después de las tomas?

—Nos llaman a una reunión en el Comité pro Santa Cruz, que era un lugar neutro. El señor Branko Marinkovic no presidió esa reunión, la Prefectura eligió ese lugar para reunirse con los activistas. Ahí estaba Cayo Flores, estaba la señora Mérida Torre, el señor “Chiqui” Martínez, estaban los presidentes de las barras de Oriente Petrolero y Blooming, el Colegio de Médicos, un grupo de la Caja Petrolera, había bastante gente representativa, que está en la lucha. Al frente nuestro estaba el señor Carlos Dabdoub, Vladimir Peña y el señor “Ñeco” Aguilera. Hicimos un pacto, pero lamentablemente tuvimos maricones al frente. Ahí se acordó que se iba a hacer auditoría de las instituciones que habían sido “departamentalizadas”. También poner directorios en las instituciones con la gente más capacitada. El sueño era muy hermoso, incluso el directorio de la Caja Petrolera ya estaba conformado por la necesidad de un hospital. El señor Roly Aguilera iba a hacer las auditorías esa misma tarde. Sin embargo, al otro día las devuelven con pretextos, fue todo negociado.

—¿Hasta dónde llegaba este pacto? ¿Se habló de independencia?

—No, siempre se habló de autonomía y sólo faltaba un poco.

—¿El movimiento autonómico llegó a contratar al señor Eduardo Rózsa Flores?

—Nunca lo conocí, no sé nada. Me da mucha pena la manera en que murió, pero jamás lo había visto. Sí reconocí a Juan Carlos Gueder Bruno, creo que era simpatizante de la Unión Juvenil Cruceñista (UJC).

A mi esposo lo quisieron vincular con una foto pero eso fue un ridículo del Ministro del Facebook.

—¿Cuál es el estado del movimiento autonomista ?

—Creo que la esperanza de la autonomía permanece viva. Santa Cruz está lista para la autonomía departamental que votamos. Vamos a seguir, ni Evo ni Costas van a lograr que nos callemos.


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