viernes, 8 de febrero de 2008

Diálogo, un rescate necesario

Constaté en las noticias que después del entierro del pepino peligrosamente pueden volver a correr plazos fatales, ultimátums, amenazas y toda clase de alarmismos. Es, creo yo, para recordar, no muy lejanas, esas mañanas donde en el desayuno te aplastaban las amarguras. Esas jornadas que duelen como heridas, días que sabemos que no tenían que suceder. Y ahora, antes de que una nueva escalada intransigente agarre impulso, creo que hay que multiplicar los esfuerzos para frenar estas señales. Ese freno pasa, creo yo, por la fervorosa defensa del diálogo como plataforma para la resolución de nuestras diferencias. Fervorosa y entusiasta defensa frente a los usuales pesimismos que condenan al entendimiento a destino fatal.

Siento mucho que nuestras convicciones alimentaron, de una u otra manera, las confrontaciones del último año. Siento mucho que nuestra causa se nos escapó de las manos y jaló para donde no debía. Temo, ahora, que nuestros esfuerzos no sean capaces de garantizar mínimamente la vida en medio del conflicto político. Es por eso que siento la necesidad de apostar por el diálogo, por resolver nuestros problemas en la mesa y posteriormente en las urnas. Es urgente porque las señales de confrontación están ahí, a la vista de todos. Es importante porque en los días que corren la participación de la sociedad es fundamental. Si alimentamos a la violencia alguna vez ahora podemos alimentar a la democracia, al diálogo y a la vida, antes que nada a la vida.

De ninguna forma los invito a abandonar nuestras convicciones ni nuestros puntos de vista de antemano diversos. En lo personal yo aprecio de sobremanera a los compromisos en estos días de analistas imparciales plenos únicamente de ambigüedades. A lo que me voy es a la necesidad de elevar nuestras convicciones a compromisos más comunes a todos. En otras palabras, nuestras pasiones vitales no pueden pasar por encima de la vida misma. Militar en el diálogo no es renunciar a nuestras banderas, es un compromiso con la democracia y con la diversidad. En el momento en el que nos encontramos el riesgo está ahí, la violencia siempre ha estado presente en esta clase de procesos. No podemos jugar a la intransigencia cuando somos conscientes del peligro latente.

Estas palabras vuelan para ayudar, aunque sea un poquito, a rescatar el diálogo para nosotros. Creo que podría ser trascendental que el impulso al diálogo y al entendimiento venga desde la sociedad. El desafío es importante para nosotros que estamos tan acostumbrados a las medidas de presión y a los autoritarismos cotidianos. Tan acostumbrados andamos que nunca faltan los que salen a fundamentar nuestra incapacidad de entendimiento y se regocijan contando nuestras dificultades. Para todos los demás van estas palabras; para los que no renunciamos a nuestras convicciones, para los que no las empeñemos a la violencia. Desde nuestros diversos puntos de vista creo posible ese compromiso más grande, compromiso por el rescate necesario para que el diálogo sea.

3 comentarios :

  1. Importante lo que dices compa�ero Boris, y muy cierto, justo ayer hablaba con mi pap� sobre el tema, el di�logo es el mejor camino, veo con pena en lo que se ha estado convirtiendo mi ciudad, un lugar donde la igualdad no tiene espacio, ayer en el paraninfo universitario vimos lo que podr�a avecinarse, yo le apuesto al dialogo, ojal� no sea la �nica, creo q como dice tu post es el momento de "elevar nuestras convicciones a compromisos m�s comunes a todos", vamos todavia, q la lucha recien comienza..un abrazo!

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  2. Las cosas están candela compañero. Y bien lo describes, es el preámbulo de tomar el camino que nos lleve a la violencia o a algún tipo de solución (por muy parcial que pueda ser). Lastimosamente parece que nadie quiere ceder, te lo digo con toda la desesperanza que me carcome estos días. Eso si, nosotros, los ciudadanos, no podemos/debemos equivocarnos en la grámatica que debemos usar en este momento. ¿Será posible nuestra democracia de enfrentar la democracia misma? ¿O será sobrepasada por esta? El asunto es que luego, de que se tomen los caminos que se tomen, asumamos nuestra responsabilidad. Aunque haya muchos precoces sepultureros del diálogo, no podemos permitirnos como país otro camino, ni los unos, ni los otros.

    Apostar, presionar y esperar. Qué no nos secuestren la voz ciudadana, el diálogo, yo creo, es una vocación mayoritaria en la población, es hora de que nos impongamos nosotros, los bolivianos.

    Un abrazo, buscando un rastro de fe.

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  3. Clarita: Compañera, lo que vos estás viendo no lo podemos tomar como un aislado de ninguna manera. Lo que sucede en Sucre es un matiz del mosaico de sensibilidades regionales que atraviesa el país. Tal vez allá el matiz es en rojo intenso pero no deja de ser parte del mosaico. Elevemos nuestras convicciones para lograr encuentros más profundos.

    VeroVero: El rastro de fe está con todo ese universo con el que intercambias señales vitales amiga.
    El reto ciudadano es practicar una democracia más profunda que la de nuestros delegados. Eso no cambia en cualquier escenario, trabajamos para seguir transformando bien de abajo hacia arriba.

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