viernes, 11 de enero de 2008

Sumando

La diversidad es el reto más lindo que afrontamos en nuestra construcción cotidiana, diversidad nuestra que es componente inseparable del cotidiano de todos. Esfuerzos llanos como expresión generosa de nuestras comuniones y divergencias. Esfuerzos, contradictorios muchas veces, que no tendrían porque tirar para atrás; todo lo contrario. Esa diversidad tiene que sumar y eso es lo que yo quiero para el año que arranca, que nuestra diversidad sume. Que nuestros esfuerzos, así vayan en sentidos opuestos, sean para sumar –un montón en lo posible –y no para dividir. Con una democracia amplia es posible, con los compromisos que tenemos en frente es imprescindible.

restando al equipo

Estamos confrontados y eso no esta mal, estamos confrontados porque nos queremos reconocer nuevamente. Estamos confrontados porque nos vemos de manera distinta, nos queremos ver diferentes además porque hace rato que ya nadie está conforme con la vieja fotografía de nuestro país. Hasta ahí todo bien, con una amplia sumatoria de nuestras visiones armaremos mejor un país que piense a todos. El lío empieza cuando comenzamos a creer que ya no va más, que determinados temas no tienen más vuelta. En ese instante es que nuestra diversidad, nuestra participación y amplitud deja de sumar. Resignarnos quita, jala para atrás.

¿Son irreconciliables nuestras divergencias? Mientras estamos para sumar yo creo que no. Si nos la jugamos para sumar por el país, desde cualquier frente, esos esfuerzos ya tienen un punto de acuerdo. Sumar por una región es sumar para el país, sumar para un grupo aventajado es francamente despreciable. Por allí es por donde no debemos andar, por la vereda de los que prefieren reventarlo todo antes de ceder un poquito de sus privilegios. Con los demás, aunque pensemos radicalmente distinto, siempre podremos construir. Siempre podremos porque si hay algo que no se negocia es el país, no se negocia. Que la sinceridad gane terreno el 2008 y el manoseo a la gente pare de una vez.

¿Son totalitarias nuestras comuniones? No paran de decir eso los alarmistas, no es así. No renunciar nunca y jugarse hasta la ropa no significa a cualquier precio. Bolivia y su democracia no pueden ser el costo bajo ninguna circunstancia, ni para nosotros ni para nadie. No puede ser justamente porque es a la democracia a la que no renunciamos y es por Bolivia por la que nos jugamos enteros. Lo jugamos todo pero por el país, para que mejoremos todos. Este año deseo intensamente celebrar varias de estas comuniones.

cerró la fadocracia, sigue sumando en otra parte

El año empezó bien, con encuentro en lugar de alarmismo, que siga así. No tenemos ningún motivo para cerrar los ojos al conflicto, trabajemos porque los mismos se den en planos más amplios y democráticos. Hay que hacerlo, porque sabemos que nuestras divergencias van a encontrarse de todas formas. Nos veremos en los barrios, en las carreteras, en las urnas; nos encontraremos indefectiblemente. Busquemos que estos encuentros ya no lleguen signados por la provocación y los rencores, que sean una fiesta de amplitud y multiplicidad en vez de ceremonias de la división y el olvido. Lo quiero repetir; con una democracia amplia es posible, por los desafíos que tendremos este año es imprescindible. Así es como sueño este año, que no sea uno más solamente, que sean varios en vez de uno y donde nosotros sumemos una barbaridad.

2 comentarios :

  1. Sumando en otro lado... Sonó hermoso.

    Nuestras comuniones probablemente no sean totalitarias, pero de que en algunas partes se está cerca, se está cerca...

    Muchos salud-os y un gran 2008

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  2. Estimado dani: Creo que tengo que reencontrarme con ese texto de Marcuse en el que critica a la racionalidad weberiana. Nuestros fines particularísimos no pueden sobreponerse a toda costa sobre otros más generales. DEMOCRACIA para todos, democraSIa desde nosotros.

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