martes, 11 de septiembre de 2007

La última cueca feliz de Allende*

El Presidente Salvador Allende comprendió entonces, y lo dijo, que el pueblo tenía el gobierno pero no tenía el poder. La frase más alarmante, porque Allende llevaba dentro una almendra legalista que era el germen de su propia destrucción: un hombre que peleó hasta la muerte en defensa de la legalidad, hubiera sido capaz de salir por la puerta mayor de la Moneda, con la frente en alto, si lo hubiera destituido el congreso dentro del marco de la constitución. La periodista y política Rossana Rossanda, que visitó a Allende por aquella época, lo encontró envejecido, tenso y lleno de premoniciones lúgubres, en el diván de cretona amarilla donde había de reposar el cadáver acribillado y con la cara destrozada por un culatazo de fusil. Hasta los sectores más comprensivos de la Democracia Cristiana estaban entonces contra él. "¿Inclusive Tomic?" - le preguntó Rossana. "Todos", contestó, Allende.

En vísperas de las elecciones de marzo de 1973, en las cuales se jugaba su destino, se hubiera conformado con que la Unidad Popular obtuviera el 36 por ciento. Sin embargo, a pesar de la inflación desbocada, del racionamiento feroz, del concierto de olla de las cacerolinas alborotadas, obtuvo el 44 por ciento. Era una victoria tan espectacular y decisiva, que cuando Allende se quedó en el despacho, sin más testigos que su amigo y confidente, Augusto Olivares, hizo cerrar la puerta y bailó solo una cueca.

Para la Democracia Cristiana, aquella era la prueba de que el proceso democrático promovido por la Unidad Popular no podía ser contrariado con recursos legales, pero careció de visión para medir las consecuencias de su aventura: es un caso imperdonable de irresponsabilidad histórica. Para los Estados Unidos era una advertencia mucho más importante que los intereses de las empresas expropiadas; era un precedente inadmisible en el progreso pacífico de los pueblos del mundo, pero en especial para los de Francia e Italia, cuyas condiciones actuales hacen posible la tentativa de experiencias semejantes a las de Chile: Todas las fuerzas de la reacción interna y externa se concentraron en un bloque compacto.

En cambio los partidos de la Unidad Popular cuyas grietas internas era mucho más profundas de lo que se admite, no lograron ponerse de acuerdo con el análisis de la votación de marzo. El gobierno se encontró sin recursos, reclamado desde un extremo por los partidarios de aprovechar la evidente radicalización de las masas para dar un salto decisivo en el cambio social, y los más moderados que temían al espectro de la guerra civil y confiaban en llegar a un acuerdo regresivo con la Democracia Cristiana. Ahora se ve con mucha claridad que esos contactos, por parte de la oposición no eran más que un recurso de distracción para ganar tiempo.


* Extraido de 'Chile,el golpe y los gringos', en García Márquez Gabriel, "Por la libre", Sudamericana, 2000, 5º ed.
La imagen tiene crédito y fue tomada de Rebelión.
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Con este extracto arrancamos una nueva sección en el Ventarrón, se llama desde ahora El deber de la Memoria. No siempre tendremos a García Márquez, en otra será un video, un recorte de periódico viejo o un recuerdo mio o de cualquiera de ustedes. El deber de la Memoria, frase que tomé sin permiso de Eduardo Sacheri y su excelente relato Me van a tener que disculpar. La memoria, compañera permanente. La traemos aquí para tenerla cada día bien cerca, para andar mejor. Estará para no tropezar de nuevo y otras veces por simple nostalgia o cariño. Cualquier recuerdo que quieran poner acá solamente me tienen que avisar.


Hoy es 11 de septiembre y es una fecha importante para nosotros hace mucho tiempo, antes del 2001. Más allá de la valoración histórica que cada uno de ustedes puede tener de Salvador Allende y de su proceso yo voy a irme por otro lado ahora.

Los resaltados en el relato los puse yo. Curiosa casualidad, hoy me reencontré con este librito y por ser 11 de septiembre leí el texto Chile, el golpe y los gringos. Me llamó mucho la atención... Allende llevaba dentro una almendra legalista que era el germen de su propia destrucción. Pensé en la defensa de los tribunos, más atrás, el chiste de los dos tercios, más atrás, la ley especial de convocatoria. ¿Tanto apego tenemos a a las reglas?

De los fachos lo creo tranquilamente. Es decir, ellos están defendiendo el sistema legal burgués que sus predecesores (y ellos mismos) instauraron. Entonces entiendo que a cada rato salgan a pedir democracia, que respeto a las leyes, etc. Oscar Ortiz el otro día decía que las leyes, que son sus leyes, están por encima de las personas. ¿Entonces por asegurar el abastecimiento de gas a La Paz es válido el convoy de la muerte? Son sus leyes, no las nuestras.

Lo que me molesta ahora, yo tengo amigos que salieron a la calle a tumbar a Goni y unos años después los vi huelga por los dos tercios. Puede parecer muy legítimo eso pero no es del todo correcto. No tenemos que defender un sistema legal instaurado por élites, sistema que excluye a la mayoría y la discrimina. Ahora ellos se aferran a ese sistema, viven a través de él. Manipulan a la población con su causa que no es la de todos. Sucre y Santa Cruz son los ejemplos más visibles pero esto pasa en todo el país. Volvemos al texto de Gabo... es un caso imperdonable de irresponsabilidad histórica.

3 comentarios :

  1. Querido Boris, entiendo y comparto tu molestia y tus ansias de cambio, pero no podemos dejar de considerar que el sistema legal vigente (incluso habiendo sido creado por las "élites") no sólo tiene por función penalizar, sino también normar la convivencia entre ciudadanos. No se trata de defender el sistema, pero tampoco de negarlo. Hay que cambiar muchas cosas, es cierto, pero respetando la legalidad, pues sólo así se pueden garantizar los derechos de todo ciudadano. Obviamente, bajo este sistema muchos derechos igual son pisoteados, pero no por culpa del sistema legal, sino por culpa de quienes lo administran.
    En fin, tu blog es muy interesante y da para debatir mucho los textos que publicas. Ya tendremos oportunidad de charlar más detenidamente.

    Un abrazo.

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  2. Tu blog da mucho a pensar y discutir. Lo estaré visitando

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  3. estido: no es que quiera destruir todo el sistema legal, aunque a veces me entren ganas. lo que si considero imprescindible es su transformación, a la par con el proceso de cambio. las leyes no son inocentes ni imparciales, a eso voy. hay que cambiarlas por eso
    Ahora, lo que más me molesta es la fascinación que reproduce en algunas personas. Vivimos dentro del marco legal pero tampoco hay que creernos el cuento que promueve. Un abrazo.

    oso: Gracias por la visita, nos vemos pronto. otro abrazo.

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