jueves, 23 de agosto de 2007

Nuestros fantasmas democráticos

La democracia de las élites no significa lo mismo que la democracia de los subalternos. Eso queda cada vez más claro en las prácticas de ambos. Las élites la abrazaron por conveniencia, antes de la democracia actual ya eran clases privilegiadas. Abajo la gente no cesa de renovarla y la sigue reinventando. Para los acaudalados representa una garantía para conservar sus ventajas. En los pueblos poco se ha resuelto con su llegada pero la vienen expandiendo. Los clásicos beneficiados ven en ella sólo instituciones para sostener el aparato excluyente que ellos mismos implantaron. En los barrios ya hace rato aprendieron a sobrevivir pese a la sistemática exclusión y definitivamente quieren otra cosa. Por eso democracia de ninguna manera representa lo mismo para los aventajados históricos que para los excluidos.

Las definiciones son siempre arbitrarias pero no por eso democracia puede significar cualquier cosa. O más bien si puede pero pasa por otro lado el conflicto, por la lucha dentro del campo de las significaciones. En este momento yo creo que las élites defienden una visión de democracia. Algunos de ellos deben tener la firme convicción de que defienden a la democracia pura, absoluta (como si eso fuera posible). Los otros vinieron renovando las prácticas democráticas, echando mano de una riquísima acumulación histórica. De esos ampliados campesinos y obreros por ejemplo. Proponen una nueva visión, otra significación de la democracia. Visiones enfrentadas. Hasta ahí hasta podría insinuarse justo el enfrentamiento. Pero no, hay otros elementos que se despliegan. La trampa está en nosotros mismos.

La democracia de ellos siempre es mentirosa, jura igualdad pero por debajo se las arregla para mantener su sistema de privilegios. A nosotros nos vendieron su cuento desde hace tiempo, por todos lados. Por eso ahora superarla resulta un ejercicio mental muy complicado, como sociedad estamos en eso. Por eso tuvo tanto eco el lío de los dos tercios en su momento y se está dramatizando tanto el problema del tribunal constitucional actualmente. La trampa de la democracia liberal representativa pasa por la legitimación de sus aparatos dentro de nosotros. Entiendo que el oficialismo deba mantener una conducta relativamente congruente al marco normativo existente, después de todo entraron al juego de las reglas del Estado. Lo complicado es ver como a nosotros, sociedad, nos cuesta tanto desimpregnarnos del orden burgués en el que crecimos. Sabemos que el cuerpo jurídico de la democracia actual viene beneficiando sólo a ciertos sectores hace ya mucho tiempo y luego nos convertimos en defensores del mismo. Ojalá que este problema de los tribunos pase sin mayores consecuencias, pese a los dramáticos discursos de la oposición y los medios. La verdad no es que nos falte imaginación para pensar otra cosa, eso siempre está. Nuestro conflicto pasa por romper con esos cuentos de tolerancia, respeto, etc. que siempre han defendido a la desigualdad. Desigualdad democrática pero desigualdad al fin.

¿Y qué dicen del lío de Sucre? No pasa por el mismo lado acaso. Aquí ingresan elementos históricos y sensibilidades regionales pero el discurso es extraordinariamente parecido. Las pancartas de los diputados de Podemos en La Paz dicen lo mismo que las de los constituyentes en Sucre. ‘Asesinato a la democracia’ dicen los apologistas de la crisis, ‘por la democracia’ los manipuladores. Los apologistas andan por ahí haciendo su show, tratando de magnificar los problemas del país (medios incluidos). Ellos lo quieren reventar todo, a la constituyente, al gobierno, a lo conseguido en 8 años de movimientos sociales. Los otros, los que empiezan cualquier frase invocando a la democracia andan por lo mismo, son igual de irresponsables con el país. Manipulando la democracia y fomentando odios pusieron a Sucre en pie de guerra contra el gobierno. Cuando Sucre y todo el sur del país sienten el atraso por culpa de las élites nacionales (no sólo paceñas o cruceñas) que siempre excluyeron. Pero de ellos mejor no hablar más, ya se ha dicho mucho de ellos. Yo no puedo decir mejor que cualquier otro cuan mezquinos son los intereses de los comités cívicos por ejemplo. Por eso mejor concentrarnos en nosotros y nuestros fantasmas.

Fue error nuestro aglutinar a los constituyentes en Sucre como es error ahora proponer otra ciudad para la asamblea. Pero forma parte de nosotros concentrar y ya vemos las consecuencias, manoseo a la población de Sucre. Un manoseo que se ve legítimo en la gente, es cierto pero insisto, Sucre se merece más que los tres poderes. Si estábamos para refundar un Estado porque no se nos ocurrió hacer una constituyente extendida en el país, como una red. No se nos ocurrió, porque seguimos acostumbrados a los representantes y a la exclusión. Esto de la red habría salvado algunos problemas, pero nos cuesta salir de los viejos formatos. Y mientras no salgamos de aquellos viejos formatos y creencias le seguiremos dando argumentos a las élites. Miren lo que vienen haciendo estos dos años.

Esto no es de ninguna manera imposible, de no haber roto con el peso del presente impuesto no habríamos avanzado tanto en estos años. En serio, hoy pasan cosas que hace diez años habrían sonado a locura. Pero se avanzó y cambiaron las cosas, porque las cosas cambian desde abajo y no desde arriba. Superar este encantamiento ‘democrático’ que viene frenando el cambio es un pendiente. Se vienen abandonando poco a poco algunas cosas, superando nuestros fantasmas. Ya quedó claro lo fundamental, la democracia de las élites no es bajo ninguna circunstancia nuestra opción.

2 comentarios :

  1. tus comentarios son pertinentes, te invito a utilizar www.laconstituyente.org
    para difundirlos

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  2. Ok. Gracias por la invitación, en adelante lo haré.

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