miércoles, 1 de agosto de 2007

Despues de la Libertadores: ¿Quién salva al Bolivar?

¿Quién salva al Bolivar?

Antes de jugarse la última fecha de una serie donde tres de los cuatro equipos pelean la clasificación, curiosamente el que menos puntos tiene y el que más goles debe anotar es el más tranquilo. Los otros dos equipos consiguieron más puntos y les bastaba con un gol, inclusive con no recibir uno, para seguir en la copa. Con eso y todo el que los miraba desde abajo en la tabla esperaba esa fecha definitiva con mayor tranquilidad. En el fútbol a veces se dan estas situaciones, y como se trata de un equipo grande podemos añadirle cierta fatalidad al cuadro.

Los dos equipos que encabezaban el grupo con nueve puntos podían empatar y llegar a clasificarse ambos si el tercero no ganaba con amplitud. Toluca y Cienciano se jugaban la punta del grupo pero sentían que uno de los dos estaba por jugar su último partido. Estaban condenados a eliminarse entre ellos en México creyendo que era algo indiscutible que el tercero iba a seguir en la copa. Boca debía ganar o ganar y aun ganando podía quedarse afuera si no llegaba a golear. Pero la sensación era que Boca seguía en la copa tranquilo y el problema mayor lo tenían los otros dos equipos; los que mejor rindieron hasta ese momento. Se podrá sentenciar con resignación que el equipo grande tiene el futuro comprado y por eso Boca Juniors no podía quedarse afuera en primera ronda. Que por algún procedimiento aritmético acabará, pase lo que pase, entre los clasificados. O decir que hay algún capricho de los dioses del fútbol que favorece al campeón de siempre en su hora de necesidad. Claro, no era así.

Boca era casi un clasificado seguro pero no por ser Boca Juniors o por estar señalado, sino porque jugaba contra Bolivar. Jugaba contra el más campeón de Bolivia, el único boliviano que jugó una final de torneo internacional y el que mayor presencia en copa libertadores acumula. Y aun con todo ese antecedente la paliza era un hecho, golear al Bolivar era solamente un trámite por cumplir. Por eso el Toluca y el Cienciano tenían que aniquilarse uno al otro, no tenían esperanza en un milagro en Buenos Aires.

Y las cosas se fueron dando tal cual. La goleada era exactamente eso, un trámite. Pobres los integrantes de esa delegación, humillados en casa eran ahora exhibidos lejos del país para el gozo del rival de turno. Un equipo al que ya no reconoce nadie era el que llegó a jugar desde La Paz. Y para que no lo reconozcan ni los propios jugadores al técnico se le ocurrió cambiar el sistema defensivo para ese partido. Unas cuantas horas antes del inicio del partido el técnico les anunciaba a los medios que jugaba con línea de tres en el fondo. Juegas con un defensor menos si es con línea de tres, obvio, pero pueden llegar a ser cinco si ensamblas bien la defensa con los volantes laterales. Creo que les avisó de esta decisión a los jugadores un tiempo antes que a los medios pero eso no le quita responsabilidad por lo catastrófico de la decisión. Porque justamente de eso se trata realizar esa clase de cambio, es una cuestión de tiempo. Pero no hablo de unas horas, son muchos meses de trabajo y Sandy es técnico del Bolivar hace unos días. Incluso Bilardo dijo que le costó años de entrenamiento lograr que su selección pueda jugar con relativa solvencia con tres al fondo. El tiempo de trabajo futbolísticamente necesario para poder jugar con línea de tres no es poca cosa y con un plantel como Bolivar peor. Esa sola noticia del mediodía era una confirmación más de que el porvenir de la academia celeste era negro.

Y los goles fueron llegando uno por uno. La línea de tres otorgaba muchos espacios para que un veloz Palacio se mueva a gusto. El representante boliviano sabía que estaba sentenciado y estaba tan consciente de ello que incluso ayudó metiéndose uno de los goles. Un Tordoya maniatado por tanto embate por derecha e izquierda la metió adentro quitándole a Palermo la posibilidad de meter su segundo gol de la noche. Tiempo antes Doyle Vaca, tal vez queriendo acelerar el suplicio, también casi perfora el arco celeste, se fue afuera por poco. Tan mal iba la cosa que a mi me pareció que Boca metió el séptimo gol porque no podía hacer otra cosa. Jugaban tan cómodos y había tanto espacio que a Marioni no le quedó de otra que patearle al arco. Al final llegaban al arco de Zayas casi sin querer. Eran siete jugadores, ocho con Zayas, que tenían la premisa de defender ante todo según el planteamiento de Sandy. De los tres de fondo el que terminaba pagando era el pobre Tordoya. Los que deberían haber completado los cinco defensores, según Sandy, nunca entendieron su función; Juarez y Camacho como volantes laterales no sabían en que momento mostrarse para la salida y en cual cubrir las bandas. Ledesma y Dáttolo desbordaron cuantas veces quisieron por los costados y unos cuantos goles llegaron por ahí. Por el medio el DT celeste puso un doble cinco para frenar a Riquelme, escaso éxito, el diez de Boca repartía balones tranquilo y los demás goles pasaron por ahí. Aun con tantos jugadores en función defensiva Bolivar fue un regalo atrás, entonces el sistema defensivo es lo que surge como factor determinante del desastre. Creo humildemente que los sistemas de juego deben ser determinados por el técnico en función de los jugadores con los que se dispone. Lo que había en Bolivar eran jugadores relativamente inexpertos y además acostumbrados a jugar con cuatro en el fondo.

Así terminó la peor campaña de Copa Libertadores que se recuerda del Bolivar en un buen tiempo. Al hincha celeste le quedaba la sapiencia de que el Bolivar no iba a ser vapuleado como fueron otros clubes bolivianos con sus pares de Latinoamérica. Bolivar podía, también, anotarse entre las fuerzas respetables de la región; en un segundo bloque de equipos de varios países junto a Libertad, la Liga de Quito y otros que siguen creciendo. Todo eso fue hasta esta irresponsable campaña donde pasó de todo y siempre se improvisó. Antelo cada vez que declaraba expresaba que estaba inconforme con una u otra cosa, que a él le dieron al equipo en determinadas condiciones y que no podía hacer mucho. Entonces era un técnico improvisado, por aceptar dirigir bajo esas condiciones. Y cuando se fue tuvieron que traer a Sandy, improvisando también. No estoy seguro si para afrontar una Libertadores exista la necesidad de armar un minucioso proyecto pero si calculo que es necesario mantener relativa coherencia y criterio. El problema de Baldivieso, el de Pachi o la clase de refuerzos que llegaron muestran que no existió esa coherencia.

También se perdió el respeto a la condición de local. Boca, aun mereciendo ganar, celebró el empate que consiguió en La Paz al principio de la copa y al final ese empate casi le significa su despedida temprana del evento. Porque vinieron los otros y resolvieron. Lo más rescatable de los partidos en el Siles es que el público, que iba a pesar de la subida de precios, comenzó a pedir la renuncia de uno de los principales responsables del fracaso. En la tribuna el gran culpable no era el DT de turno ni los jugadores. No creo que la afición vaya a absolver a este personaje, esa relación está rota.

Mal momento para hacer esta clase de balances, cuando todo es tan sombrío y desalentador. Pero, como siempre sucede, quedan cosas por salvar. La verdad es que yo no creo que al día siguiente del siete a cero amanecieron menos bolivaristas en el mundo. Estarán dolidos o cansados pero siguen. Pienso que eso es muy importante en los tiempos tristes que corren para el Bolivar. El club Bolivar no es patrimonio de alguien, aunque algunos quisieran que así sea. Tenemos la suerte de que el Bolivar y muchos clubes bolivianos no se han convertido en sociedades anónimas. Los clubes son pertenencia de los socios por acuerdo y de los hinchas por naturaleza. Son estos los que, yo creo, deberían rescatar al club. ¿Quién mejor que un hincha para administrar su propio club? Me permito en estos tiempos rescatar la romántica noción sobre la que se fueron forjando los clubes de fútbol en casi todo el mundo que practica este lindo deporte. La última administración es otro argumento para oponerse radicalmente a la privatización y a cualquier forma de apropiación de los clubes. Porque así el club puede pasar a manos de gente motivada por otras cuestiones. Son tipos que caen como paracaidistas a los clubes embanderando la ola tecnocrática que quiere imponerse a los clubes en estas horas de crisis. Gente que de ninguna manera demuestra pasión por lo que le sucede al equipo, a su patrimonio y mucho menos a su gente. Después del siete a cero no hay un hincha menos pero tampoco hay un socio más y el club se continúa distanciando de su gente. Triste legado el que dejará, ojalá pronto, esta administración. Por todo eso al Bolivar solamente lo rescatarán los bolivaristas, hinchas y socios que tendrán que recuperar para todos al club.
boris miranda

No hay comentarios :

Publicar un comentario