miércoles, 1 de agosto de 2007

Bolivar 0 - Boca 0: Fotografía de un estadio triste

Que feo amaneció el miércoles, el cielo cargaba cierta fatalidad. Es el mismo cielo de hace unos años cuando la selección perdió con Chile en el Siles. Y no fue lo único malo de la madrugada y esta vez la culpa ya no era de febrero. Pachi era marginado del plantel, no arregló con el club a tiempo. El volante más regular de los últimos años en Bolivar no estaría en el debut. Hasta el último día se había trabajado con Pachi entre los titulares y con él en cancha se había intentado estructurar el circuito de fútbol que el entrenador quería. Debe tener muchos entretelones esa historia, pero por lo que se deja entrever de los manejos de los dirigentes del Bolivar yo apuesto por el jugador.

Y antes de salir al estadio con esa mala noticia a cuestas uno todavía dudaba. La genial idea para combatir la reventa fue castigar al público con una descomunal alza en los precios, los doblaron en relación al año pasado. Las curvas ahora costaban más que la mismísima final de la Sudamericana contra el mismo rival. En ese diciembre del 2004 costaban 30 bolivianos porque los subieron por la final, el miércoles cuarenta. Y esto lo están haciendo muy seguido los organizadores de eventos. Solamente en este mes y medio del 2007 los precios para los conciertos de unos reggaetoneros y para el decaído Arjona también anduvieron inflados. Y así tan fácil no es la cosa. Los primeros en entender fueron los de ATB que quisieron cobrar 50 pesos por juntar bandas del cotidiano paceño más unos cuantos malos músicos del extranjero. Terminaron vendiendo entradas más baratas, dos por uno y finalmente abriendo las puertas para maquillar el fiasco. O sea, dame cumbia, dale, pero no me traigas cosas que sonaron, y no mucho ni bien, a finales de los noventa. A eso sumen que el fin de semana son carnavales y ya se nota que están abusando de los bolsillos de la gente.

El partido iba a comenzar así, con un marco lejano a los días de fiesta en el Siles. No era el Boca de Bianchi o Basile, pero si era un Boca repleto de jugadores campeones de mucho. Al frente, de nuestro lado, llegaba un Bolivar maltratado, con cambios abruptos de técnicos, juicios varios por deudas a jugadores y un trabajo de pretemporada que no pudo abstraerse de tantos conflictos. En cancha los celestes eran un equipo que sabía lo que quería, sabía como lograrlo pero en ningún momento supo que hacer. Con el balón nunca tuvo ideas, muestra clara es la abrumadora cantidad de centros. El mediocampo estaba resentido sin Pachi y no había circuito. Thiago trataba de jugar por abajo, en el primer tiempo pensé que se estaba otorgando demasiado protagonismo y luego entendí que lo hacía porque era el único que se animaba. Baldivieso recibía la pelota y trataba de meter un globito con precisión. Entiendo que no pueda tener un gran despliegue en la cancha pero no comprendo porque insiste con balones aéreos si gran parte de su talento estaba en jugar a ras de piso, jugar bien. Y cuando nos tocaba defender nos iba peor. Llegaban fácil, Baldivieso y Leithao no marcaban, Viglianti no aparecía ni en la tele y Reyes no podía contener todo al medio. Tordoya se mandaba al frente para meter un centro más y regalaba todo ese espacio a Cardozo, que no es un Javi cualquiera. Esos desbordes con la velocidad de Cardozo y Palacio desarmaban el débil esquema defensivo, menos mal que en el segundo tiempo se tomaron un respiro. Y la pelota no nos entró porque no quiso, o porque no pudo. Porque esa pelota, además de ser muy fea, es muy liviana. Le picó mal a Palacio, a Cardozo y a Palermo en momentos de definición y Marioni no le pudo meter el efecto deseado salvando al equipo nuestro. Y ante tal desesperación los cuatro del fondo empezaron a regalar tiros libres en zonas clave todo el partido, como si no supieran los antecedentes que tienen el Cata Diaz o Morel Rodríguez. ¿Atrás Boca? Tranquilos, si los celestes superaban a Bataglia y al juvenil Banega generalmente mandaban un centro que, otro juvenil, Maidana despejaba con solvencia. Por el medio el Cata Diaz ganaba todos los balones y abría para que Ibarra o Morel generen un nuevo ataque para los argentinos. El único momento que alentaba la ilusión fue ese gol anulado a Sillero, después todo era desolador. Que suerte que acabó cero a cero, el resultado más feo del fútbol. Fue tan desolador que los hinchas de Boca se hicieron sentir más que los bolivaristas. El estadio no estaba lleno pero por una cuestión de proporciones los de Boca debieron haber pasado desapercibidos. Y no me vengan con que la lluvia propicio ese estadio flaco y silencioso. Frente al Santos hace dos años el estadio si se llenó, fue una fiesta y llovió mucho más que el miércoles. Y ese día yo compré mi entrada en un precio entendible y…. de reventa.

Esa imagen de un estadio triste es por el maltrato al equipo, porque en el equipo están los hinchas también. Porque nos suben las entradas mostrándonos cuanto nos estiman. Porque te matan la ilusión manejando al equipo de manera nefasta. Uno no puede ni siquiera ilusionarse con refuerzos de buen nivel. Para qué, si a los jugadores aquí ni les pagan y los tratan de lo peor; lo que le hicieron a Pachi es una muestra. Yo quisiera tener a tantos en Bolivar pero no les deseo un mal a los jugadores. ¿Qué nos queda? No mucho, aguantar. Por más que en lo futbolístico andemos mal uno no deja de tener la esperanza de clasificar a una segunda fase. La pasión es irracional y aunque nos sigan maltratando uno no deja de querer al equipo. Ahora, si me preguntan si estimo a los dirigentes actuales eso ya es otra cosa.
* compayronero@gmail.com

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